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Hábitos: difícil pero no imposible

Hábitos en los niños

 

 

 

 

 

 

 

Hay cosas que como mamá me han costado más y otras menos…no sé a ustedes, pero esto de ser papás tiene cada día su afán, y es así como al pasar los días, semanas y años he ido descubriendo habilidades que tengo y otras que tengo que adquirir.

¿Lo más complicado? Inculcar hábitos.

Personalmente no me puedo acostar sin lavarme los dientes, no puedo partir el día sin ducharme y me cuesta dormir si no leo antes algo. Esos son hábitos que mis papás deben haber inculcado en mi muy muy chica y sin darme cuenta, el librito en el velador o leerme el diario en las mañanas son necesidades básicas. Increíble, pero pese a tenerlo tan metido en mi persona, me cuesta harto hacerlo con mis niños.

Llega la noche, uno llega cansada del trabajo, la persona que te cuidó a tus hijos también está agotada y ellos (a eso de las 7,30) son más monstruitos que criaturitas adorables. La lucha por lavarse los dientes y leerles un cuento se me hace eterna y tediosa. La mayoría de las veces doy la pelea, pero de verdad hay otras en que sencillamente el obligarlos a lavarse los dientes después de la última leche se me hace de verdad cuesta arriba. Algunas me hago la tonta, la mayoría los levanto, ellos creen que van a jugar y no. Cual sargento me instalo en el baño para que el lavado de dientes sea eso y nada más.

Me pasa también en el almuerzo. Generalmente alcanzamos a comer juntos, bien rápido porque yo me tengo que ir a trabajar. Entonces entre la rapidez y no querer que la comida con la mamá sea una mala experiencia, los dejo que se paren de la mesa antes de que todos terminen de comer. Ese hábito me interesa mucho que lo tengan, pues para mi siempre el almuerzo fue la instancia de conversación con mis papás y hermano…pero al parecer la mayoría de los días prefiero no pelear y dejar que el mayor se tome un yogurt mientras la otra come la ensalada y el tercero juega con sus autitos.

Otras cosas se me hacen fáciles: El rezar antes de quedarse dormidos o que coman la comida que haya no es problema. Tampoco es problema el que a las 8 estén con pijama y listos para cerrar los ojos. Pero de verdad que el enseñarles a esperar al hermano que termine de comer, el guardar los juguetes cuando terminan de usarlos o hacer la cama los fines de semana me significan una lucha tan grande, que muchas veces termino cediendo o haciendo las cosas yo.

Los hábitos que para mi son básicos:

-Lavarse la cara y las manos antes de comer

– Limpiarse las orejas. Detrás de las orejas en el baño y el pabellón con cotonitos.

-Mantener la nariz limpia. Cuando son chicos, les pongo fisiolimp y de ahí aspiro. Ya de grandes se acostumbran y andan pidiendo que se las limpie siempre que sienten algo.

– Cortarse las uñas. Mis niños saben que eso si o si pasa el domingo en la noche.

– Lavarse los dientes en la mañana, después de almuerzo y en la noche (la hora de la pelea)

– No pararse de la mesa hasta que todos hayan terminado de comer.

– Ordenar sus juguetes antes de dormir.

– Leer un cuento y rezar.

¿A ustedes les pasa? ¿Qué cosas de ser papás les cuestan mucho y otras no? ¿Logran que el cansancio del final del día no les gane y siguen siempre al pie de la letra sus reglas de crianza? ¿Tienen reglas de oro en las casas que no ceden ante nada?

Los especialistas aconsejan que siempre seamos firmes y consecuentes. Es decir por más cansados que estemos tienen que respetar las reglas, en mi caso el ponerse pijama, lavarse los dientes, rezar y dormir. Pero como tengo que hacer todo esto en media hora, muchos días estoy tentada de hacerme la tonta con las reglas, acostarlos a todos en mi cama y dormirnos felices los cinco a la vez. Ustedes…¿lo logran?

 

Opaline y yo

“He llegado a pensar que a lo mejor mientras duerme sueña con las historias de los ocho ocupantes que descansaron antes en su cuna Opaline”

Daniela Aguilera y sus 3 hijos.

Daniela Aguilera y sus 3 hijos.

No se si era Parque Arauco o Muricy, pero tengo muy claro el recuerdo de esa tienda en el segundo piso muy cerca de la entrada con muñecos gigantes colgando del techo, un poco flotando, sábanas, cunas, muebles de guagua. En esa tienda, Opaline, mi mamá había comprado el corral donde mi hermano dormía, jugaba y se trataba de parar. Ahí mismo había comprado sábanas, velos, ropa de cama y todo lo necesario para guaguas, porque no existía ningún lugar donde hubiesen más expertos en guaguas dispuestos a ayudar en todo.

Pasaron los años y me tocó a mi. Tenía 29, nació mi primer hijo y mi suegra me ofreció su cuna. Me pareció lindo que mi guagua durmiera en algo más que un mueble, acá había una historia. Por ella habían pasado sus hijos (mis cuñados hoy veinteañeros) y mis dos sobrinos. Mi Toti fue el quinto, después vino mi sobrino ahijado, de ahí mi segunda hija, la siguió su prima y ahora la ocupa mi conchito Josepe. A él ya lo van a conocer. Antes quiero detenerme más en la cuna.

Has leído de esas cunas de colecho que permiten que la mamá y la guagua estén muy muy cerca el uno y el otro? Están de moda hace poco tiempo y facilitan el dar papa, el estar a la misma altura de la carita de la guagua y fomentan el apego, casi como si el pollito estuviera durmiendo con uno en la misma cama. Bueno, les cuento que Opaline lo hizo antes. La cuna de mi suegra es de colecho, tiene un colchón como tejido exquisito, una baranda que se regula y es del tamaño perfecto para no molestar. Cabe justo al lado de la cama, tiene rueditas y la guagua aguanta perfecto hasta el año o hasta que se empiece a parar. Lo impresionante es que después de 9 guaguas sigue estando estoica, perfecta y dispuesta para que llegue un 10 morador entre sus barrotes…lo máximo la cunita Opaline!!!

De mi Josepe, les cuento que es un guaguito especial, maravilloso, inquieto y malulo de 7 meses. Nació con una malformación congénita en su brazo izquierdo que nos tomó de sorpresa cuando nació, pero que estoy segura le da más fuerza para demostrarnos día a día lo inteligente y hábil y sabio que es…he llegado a pensar que a lo mejor mientras duerme sueña con las historias de los ocho ocupantes que descansaron antes en su cuna Opaline.