Opaline y yo

“He llegado a pensar que a lo mejor mientras duerme sueña con las historias de los ocho ocupantes que descansaron antes en su cuna Opaline”

Daniela Aguilera y sus 3 hijos.

Daniela Aguilera y sus 3 hijos.

No se si era Parque Arauco o Muricy, pero tengo muy claro el recuerdo de esa tienda en el segundo piso muy cerca de la entrada con muñecos gigantes colgando del techo, un poco flotando, sábanas, cunas, muebles de guagua. En esa tienda, Opaline, mi mamá había comprado el corral donde mi hermano dormía, jugaba y se trataba de parar. Ahí mismo había comprado sábanas, velos, ropa de cama y todo lo necesario para guaguas, porque no existía ningún lugar donde hubiesen más expertos en guaguas dispuestos a ayudar en todo.

Pasaron los años y me tocó a mi. Tenía 29, nació mi primer hijo y mi suegra me ofreció su cuna. Me pareció lindo que mi guagua durmiera en algo más que un mueble, acá había una historia. Por ella habían pasado sus hijos (mis cuñados hoy veinteañeros) y mis dos sobrinos. Mi Toti fue el quinto, después vino mi sobrino ahijado, de ahí mi segunda hija, la siguió su prima y ahora la ocupa mi conchito Josepe. A él ya lo van a conocer. Antes quiero detenerme más en la cuna.

Has leído de esas cunas de colecho que permiten que la mamá y la guagua estén muy muy cerca el uno y el otro? Están de moda hace poco tiempo y facilitan el dar papa, el estar a la misma altura de la carita de la guagua y fomentan el apego, casi como si el pollito estuviera durmiendo con uno en la misma cama. Bueno, les cuento que Opaline lo hizo antes. La cuna de mi suegra es de colecho, tiene un colchón como tejido exquisito, una baranda que se regula y es del tamaño perfecto para no molestar. Cabe justo al lado de la cama, tiene rueditas y la guagua aguanta perfecto hasta el año o hasta que se empiece a parar. Lo impresionante es que después de 9 guaguas sigue estando estoica, perfecta y dispuesta para que llegue un 10 morador entre sus barrotes…lo máximo la cunita Opaline!!!

De mi Josepe, les cuento que es un guaguito especial, maravilloso, inquieto y malulo de 7 meses. Nació con una malformación congénita en su brazo izquierdo que nos tomó de sorpresa cuando nació, pero que estoy segura le da más fuerza para demostrarnos día a día lo inteligente y hábil y sabio que es…he llegado a pensar que a lo mejor mientras duerme sueña con las historias de los ocho ocupantes que descansaron antes en su cuna Opaline.

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