De vuelta al colegio

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Mi hija de al medio es la perfecta. No se mal entienda que sus hermanos son exquisitos, a ella le digo la perfecta porque le gusta todo perfecto, lo hace todo bien, es meticulosa, ordenada y jamás en la vida pelea (nunca en la vida me dijeron algo malo de ella en el jardín, ni se le olvidó algún material, ni se las dio de rebelde). La perfecta cumplió 4 años en enero, dio un excelente examen de adimisión y en todos los colegios a los que postuló me sugirieron que entrara al tiro a pre kinder, aún siendo la más chica, porque daba signos de madurez más que suficientes.

, Así las cosas, mi guagua empezó su pre kinder con 4 años y un mes. La verdad es que nunca pensé que fuera tema. Entramos a la sala, ya habíamos conocido el colegio antes así que ella se ubicaba muy bien en los espacios. Las misses la estaban esperando en la puerta, nos hicieron pasar a todos y la dejaron quedarse con la Titi, su osito de peluche, que ese día también iba vestida con el uniforme del colegio. Ella se sentó en la mesa, chao papá, chao mamá. Su hermano grande le aconsejó que si la molestaban le dijera a la miss inmediatamente y que no peleara, ella rió y se puso a pintar. Esa fue la empezada del colegio de mi gorda. Todo fluyó perfecto y pudimos irnos al colegio de mi hijo mayor que ese día partía kinder.

Todo cambió al día siguiente: Mi gorda despertó llorando. Se había hecho una herida con la zapatilla porque le compré medio número más del que debía ´-y pese a que tenía un parche de Rapunzel en la patita, decía que le dolía y no podía caminar. Se vistió, bajó cojeando las escaleras y se desmoronó en llantos al entrar al auto. Tenía pena porque su mejor amiga, la  Oli, ya no estaba con ella en la sala. Lloraba porque su amiga,la Juana, con la que estaban hablando desde junio sobre ser compañeras, había quedado en el paralelo y no se veían más que en el recreo. Lloraba porque no se quería separar de mi.

Les prometo que se me partió el alma, mi gordita perfecta jamás había tenido susto de quedarse sola. Empezó a ir al jardín al año y medio porque veía a su hermano grande y suplicaba por ir. Siempre fue la primera en llegar y ahora me tocaba entregársela a los brazos de la miss, llorando destrozada. Mi hijo mayor partió corriendo al patio a buscar una flor para ayudar a consolar a su hermana y la miss me dijo en forma muy amorosa que ella se hacía cargo. Y así me fui, a seguir en la repartija por los colegios.

A la 1, cuando me tocó ir a buscarla, ella jugaba feliz en el patio y conversaba con sus nuevas amigas como si nada hubiese pasado. Me dijo que lo pasó increíble y que todo el llanto había sido porque le dolía la patita con sus zapatillas nuevas…así que ahora, a volar a Opaline a comprarle unas nuevas.

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