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El legado de una madre

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La capacidad de tener hijos tiene relación con la fertilidad propia de las mujeres. El instinto materno no tiene que ver con la fertilidad, tiene que ver con reconocer a un recién nacido como “hijo” y de ser capaz de proporcionarle cuidado, amparo, sostén, alimentación. Para esto tiene que tener a su hijo enfrente y “sentirlo”. Tiene que ver con ser capaz de sintonizarse con el recién nacido de manera de reconocer sus necesidades, responder a ellas y brindarle satisfacción. Una madre para poder cumplir a cabalidad su función materna, no requiere “ayuda con la guagua” (como se cree) necesita ayuda con las otras cosas, con lo que está fuera de la diada madre-hijo (labores de la casa, trabajo, otros hijos, etc) y fundamentalmente la contención de terceros: pareja, padres, etc. Solamente si está contenida podrá contener a su hijo, solamente si alguna vez fue amada y contenida cuando niña va a poder replicar estas condiciones en su propia función materna. Desde esta visión el instinto materno no es una “virtud universal”. Da la impresión que el instinto materno trae el chip de la incondicionalidad, lamentablemente sociedad es quién moldea a posteriori y no nos permite serlo en lo cotidiano  o por lo menos no tantas veces como queremos.

El ser madre en ocasiones, y para algunas mujeres, es incompatible con cumplir otros roles, con trabajar fuera de casa o con estudios. Para otras en cambio, es necesario tener otros roles que cumplir para poder sentirse contentas consigo mismas y, por lo mismo, ser mejores madres. No hay recetas, no debemos culparnos, cada una debe buscar la forma adecuada para cumplir esta función, dependiendo de las necesidades de nuestro hijo y del rol que nos ha tocado cumplir. Es importante que las personas comprendan que una madre necesita sentirse contenida (cuidada, querida, respetada) para poder hacerse cargo de un recién nacido. Acá cobra real importancia la pareja, los amigos, los abuelos, otras mujeres que sean significativas para ella, etc.

Ser madre, el instinto materno y el lazo con los hijos es algo que no se puede explicar claramente con palabras, implica sensaciones físicas, viscerales. Creo que cada vez con más fuerza, las mujeres que no son madres, son capaces de empatizar con las que lo son. Las mujeres necesitamos de las mujeres para reafirmar ciertos aspectos emocionales, cada vez las mujeres se están uniendo más en torno a conocerse y reconocerse entre ellas, hay más respeto, más espacio en conjunto, más que en antaño. Esto nos ha permitido un conocimiento y la capacidad de compartir vivencias. Las mujeres que no son madres son capaces de ponerse en el lugar de las que sí y comprenderse.

Se agradece el reconocimiento de terceros porque, fundamentalmente, todos estamos acá gracias a la función materna. Cada uno es un recién nacido que sobrevivió (el ser humano es el único mamífero que necesita de otro para sobrevivir), esto implica que hubo una madreo alguien que hizo las veces de. El reconocer a la madre es reconocer a todas las que potencialmente lo son en nuestro entorno, es necesario.

Hay muchos mitos, acerca de la edad, del momento perfecto para ser madre, mitos sobre el parto, mitos sobre la lactancia, sobre el desarrollo y los cuidados de los niños. Sin embargo, el mito más presente es que podremos actuar sin considerar a la madre que tuvimos, la madre que internalizamos (sus cuidados, castigos y faltas) será fundamental para desarrollarnos, luego, como madres. Es importante reencontrarnos con la niña que fuimos, con sus miedos,

La gente suele decir algo así como “los hijos son prestados” da la impresión que saben bien a qué se refieren con eso: que uno deja a los hijos/as en el mundo para que construyan la vida que a ellos les parezca, con las herramientas que les dimos y las carencias de lo que no fuimos capaces de dar. El atuendo de madre, en cambio, no es prestado, es un prisma por el que miras cada vez y a cada niño (porque nos recuerda a su madre y a la vez, la madre que somos). La madre trasciende a sus hijos, llega a sus nietos y bisnietos, es un actuar poderoso (ya que replicamos el modelo). Es por eso que es importante sostener a las madres y ayudarlas a cumplir este rol potente, ya que nos determina.

Un buen regalo para este día de las madres sería poder repasar la historia de cada hijo con su madre. Poder mirar los episodios de vida que han tenido juntos, las trabas que han tenido que sortear, los disgustos que se han hecho pasar, los buenos momentos y lo maravilloso heredado al hijo/a. Creo que para una madre, verse validada y reconocida por su hijo/a en episodios que pensaron imperceptibles o reconocida en esfuerzos que parecieron no notarse, hará que se sientan muy gratificadas.

Varinia Signorelli C.

Psicóloga Clínica

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Es de madre

 

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Es de madre sacarle fotos a los niños todo el día. Es de madre que te digan “Mamá para, no quiero más fotos, córtala” “mamá no grabes, no quiero, para”. Es de madre llegar a la pega con la cartera, querer sacar un lápiz y que salga un cascabel, un pañal, una muñeca, una muda de ropa y al final un crayon rosado mordisqueado con el que terminas anotando lo que necesitaba. Es de madre el que te pase algo bueno y le quieras contar a tu hija altiro, ya no más amigas, osea si, hay amigas, siempre las amigas son necesarias, pero la hija chica es la primera receptora de todo. Es de madre decir “mmmmm que rico, voy a ver series un ratito, abrazo a este gordo, le pongo el chupete… una vez se duerma, mi serie!!! y despertar a las 12 de la noche con el gordo dormido, paw patrol en la tele y control remoto perdido en la cama porque te dormiste antes de que lo hiciera el ser humano que pariste.

Es de madre escribir este post en un sillón de una clínica, mientras a tu hijo mayor le ponen 15 puntos en la boquita por una caída, el más chico quedó vomitando por un bicho en la guata en la casa de la mamá y la de al medio no entiende nada. Es de madre el saber que en 4 horas más, a las 7 de la mañana voy a estar al aire, haciendo el programa de radio como todos los días con la mejor de las sonrisas, porque apreté los dientes, me encomendé a todos los angelitos, a Jesús y a la Virgen y estoy segura de que cuando termine el turno en la radio, lo voy a ver bien, de buen ánimo. Es de madre saber que si los niños se enferman, no vas a tener licencia. Saber que si, Dios no lo quiera, tu hijo tiene Leucemia, vas a dejar de recibir tu sueldo y vas a tener que hacer malabares para seguir pagando las cuentas, y pagar además el tratamiento, y cumplir bien  con el resto de los niños. Es de madre saber que se puede, que con amor, todo se puede, porque sea como sea la maternidad es una pega dura pero gratificante, hermosa, nos da la posibilidad de aprender, de mejorar, de asombrarnos y ser mejores personas.

Hay mil maneras de ser mamá, con amigas que te necesitan, con una mascota de la que te preocupes, con la compañera de pega que está sola en la ciudad, con tus sobrinos, ahijados, con las guaguitas que esperan abrazos en distintas casas de adopción. Tengo la suerte y responsabilidad de ser mamá de tres, de trabajar todo el día, de sentir culpa y amor infinito y les quiero decir que este día de la madre no es sólo para nosotras, las mamás biológicas, si no que para todas las que nos sentimos madres. Querámosnos y Apoyémosnos en esta difícil y hermosa tarea.

Por Daniela Aguilera

¡El cambio de casa!

 

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¿Mamá me aguantas en la casa con los tres niños, mi nana, mi marido y mi perro mastín napolitano de 72 kilos? Fue la pregunta que hice con toda dulzura, inocencia y esperanza a principios de marzo. Tenía presupuestado cambiarme de casa a mediados de abril, pero me habían avisado que la nueva no estaría disponible hasta mayo. La nueva dueña de mi casa necesitaba un lugar donde vivir, así que no había posibilidad alguna de atrasar los procesos.

Hijita mía, feliz los acepto, pero tu perro, tu cosas y tu casa entera no me caben, ¡hay que buscar soluciones rápido!.

¿Habrá algo más estresante que cambiarse de casa? Si! que la casa nueva no esté lista y toda la familia se tenga que ir a vivir de allegados a la casa de los abuelos…ufffffff

Dónde dejar el hijo perruno, rápida solución: un matrimonio amigo con corazón de oro lo aceptó en su parcela en Melipilla. ¿Dónde dejar las cosas? Solucionado: Encontramos un sistema de mini bodegas, que van a tu casa, embalan todo, guardan y almacenan en sus cajitas Mibox de hartos metros cúbicos y cuando ya se produce el cambio de casa, van con su sistema de mi mudanza instalan y ya está, cambio terminado.

Ahora vamos con el ser allegado. No soy mal agradecida, ni nada, pero el cuento va así: Abuelos, lindos, querendones, cariñosos. Viven tranquilos en su casa, todos sus hijos casados y con nietos. La calma se interrumpe cuando los niños van a verlos los fines de semana, pero se van, se limpia, se ordena y vuelve todo a la calma. ¿Qué pasa cuando esa tranquilidad se rompe brusca por la llegada de la hija, casada hace ya 7 años, el yerno y los tres nietos? ¿Qué pasa si además hija y yerno trabajan todo el día y los niños andan detrás de la abuela y no la dejan hacer nada de lo de ella? CAAAAAAOS! Abuela alega que no puede ir a yoga, mamá alega que le guardaron las mamaderas en otro lado, nietos alegan que los juguetes están en un lugar diferente…

Ha sido rico por otro lado. Me voy tranquila al trabajo, los niños están en super buenas manos y regaloneados. Estamos durmiendo todos juntos en un dormitorio, seguro nos va a costar harto volver a la rutina, pero estamos super felices. Estresados, felices y agradecidos de mis papás, infinitamente generosos al abrir las puestas de su casa para esta ovejita perdida y todo su rebaño. Ustedes, ¿han vivido alguna vez de allegados?cambio 1mudanza 2

 

El cambio de hora afecta a los niños.

 

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¿Sabías que el cambio de horario sí afecta a los niños?

 

El objetivo de los cambios de horario no es otro que reducir el consumo de energía. Sin embargo, estos giros de las agujas del reloj a veces no sientan del todo bien a nuestro organismo. Algunos ni siquiera lo notan, pero las personas mayores y los más pequeños de la casa sobre todo, sí experimentan algunas dificultades leves y transitorias.

Todos estos síntomas tienen su origen en la intensidad de la luz del día, que influye directamente en nuestros ritmos circadianos, en los niveles de serotonina (que sufren una caída ante la ausencia de luz) y la secreción de melatonina (que es liberada en respuesta a la oscuridad).

Pese a todo, los efectos se notan más cuando adelantamos y no cuando retrasamos el reloj, pues nuestro organismo se resiente cuando nos quitan una hora de sueño, no tanto cuando la ganamos. Por ello, las consecuencias, en este caso, tanto en niños como en mayores, son mucho menores.

Los niños experimentan más dificultades aún, porque en ellos, sobre todo en los muy pequeños, la rutina es clave:

• Los niños necesitan tener hábitos en su día a día, pues son esas rutinas, tanto de horarios como de actividades cotidianas, los que les dan seguridad frente a nuevos contextos.

• Las rutinas repetidas les gustan mucho porque anticipan lo que va a ocurrir. Es por ello que les encanta ver una y otra vez la misma película de dibujos animados, porque se saben el final y lo que viene detrás de cada escena.

• Otro motivo por el cual los niños notan el cambio más que lo adultos es que para ellos una hora es mucho más significativa. Es decir, ese tiempo lo perciben más largo.

• Las implicancias que tiene el cambio de horario pueden presentar mucha variabilidad de un niño a otro: a unos les afecta más y otros en cambio ni siquiera lo notan. Los que lo perciben con más facilidad suelen tardar como máximo tres o cuatro días en recuperar de nuevo sus hábitos normales.

• Las consecuencias que suelen aparecer son problemas del sueño en mayor medida, que acostumbran a ir acompañados de un mayor nivel de ansiedad, irritabilidad y problemas de comportamiento.

• También, pueden aparecer problemas de atención y concentración los primeros días.

Preparémonos y entendamos que nuestros niños van a resentir de alguna manera este cambio y que es probable que se tomen algunas semanas en normalizar su estado de ánimo y motivación.

Para evitar lo resientan es buena idea comenzar a ensayar el nuevo horario por lo menos una semana antes y el día mismo acostarnos mucho más temprano para justarnos. De la misma manera nosotros los adultos preparémonos porque somos los encargados de contener y estar de buen humor, con paciencia para enseñarles a neustros niños con el ejemplo. Lo más difícil.

 

Varinia Signorelli

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De vuelta al colegio

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Mi hija de al medio es la perfecta. No se mal entienda que sus hermanos son exquisitos, a ella le digo la perfecta porque le gusta todo perfecto, lo hace todo bien, es meticulosa, ordenada y jamás en la vida pelea (nunca en la vida me dijeron algo malo de ella en el jardín, ni se le olvidó algún material, ni se las dio de rebelde). La perfecta cumplió 4 años en enero, dio un excelente examen de adimisión y en todos los colegios a los que postuló me sugirieron que entrara al tiro a pre kinder, aún siendo la más chica, porque daba signos de madurez más que suficientes.

, Así las cosas, mi guagua empezó su pre kinder con 4 años y un mes. La verdad es que nunca pensé que fuera tema. Entramos a la sala, ya habíamos conocido el colegio antes así que ella se ubicaba muy bien en los espacios. Las misses la estaban esperando en la puerta, nos hicieron pasar a todos y la dejaron quedarse con la Titi, su osito de peluche, que ese día también iba vestida con el uniforme del colegio. Ella se sentó en la mesa, chao papá, chao mamá. Su hermano grande le aconsejó que si la molestaban le dijera a la miss inmediatamente y que no peleara, ella rió y se puso a pintar. Esa fue la empezada del colegio de mi gorda. Todo fluyó perfecto y pudimos irnos al colegio de mi hijo mayor que ese día partía kinder.

Todo cambió al día siguiente: Mi gorda despertó llorando. Se había hecho una herida con la zapatilla porque le compré medio número más del que debía ´-y pese a que tenía un parche de Rapunzel en la patita, decía que le dolía y no podía caminar. Se vistió, bajó cojeando las escaleras y se desmoronó en llantos al entrar al auto. Tenía pena porque su mejor amiga, la  Oli, ya no estaba con ella en la sala. Lloraba porque su amiga,la Juana, con la que estaban hablando desde junio sobre ser compañeras, había quedado en el paralelo y no se veían más que en el recreo. Lloraba porque no se quería separar de mi.

Les prometo que se me partió el alma, mi gordita perfecta jamás había tenido susto de quedarse sola. Empezó a ir al jardín al año y medio porque veía a su hermano grande y suplicaba por ir. Siempre fue la primera en llegar y ahora me tocaba entregársela a los brazos de la miss, llorando destrozada. Mi hijo mayor partió corriendo al patio a buscar una flor para ayudar a consolar a su hermana y la miss me dijo en forma muy amorosa que ella se hacía cargo. Y así me fui, a seguir en la repartija por los colegios.

A la 1, cuando me tocó ir a buscarla, ella jugaba feliz en el patio y conversaba con sus nuevas amigas como si nada hubiese pasado. Me dijo que lo pasó increíble y que todo el llanto había sido porque le dolía la patita con sus zapatillas nuevas…así que ahora, a volar a Opaline a comprarle unas nuevas.

Vuelta a la rutina: se nos apareció marzo

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Nada peor que la rutina, lo hemos escuchado desde pequeñas. La rutina es sinónimo de aburrimiento, de funcionamiento aletargado o robótico. Sin embargo hay algo que nos salva en cada mañana igual a otra: nuestra propia mirada, nuestra propia distinción en los detalles.

La forma que tenemos de considerar los detalles como novedad pueden salvarnos de la rutina, así también como los alimentos que consumimos, las canciones que escuchamos camino al trabajo/colegio/jardín y los caminos que elegimos para movilizarnos. Siempre habrá inamovibles y actividades que debemos hacer a diario: en el cuidado de los niños o en los compromisos laborales; pero depende absolutamente de nosotras cómo es que vamos coloreando nuestro día a día.

Sin querer transmitimos a nuestros hijos la forma en la que enfrentamos el día a día, si somos mañosos al despertar, si salimos enojados o contentos, también son capaces de percibir si nos gusta o no nos gusta nuestro quehacer o, más profundamente, nuestra vida. Es por esta razón, que los cambios debemos realizarlos en pos de encontrar espacios que nos hagan sentir plena. No solamente por nosotras y nuestro bienestar sino que por el entorno en el que viven nuestros niños y en el fondo por el mensaje que queremos transmitir. O aceptamos lo que nos pasa o lo cambiamos, no podemos quejarnos eternamente sino nuestros niños también se manifestarán quejumbrosos y estaremos colapsadas para contener además sus momentos difíciles.

Una mamá feliz y tranquila es capaz de habérsela con la adversidad, los momentos difciles, las pataletas y el no dormir. En cambio cuando estamos colapsadas o descontentas no podemos contestar a la altura de los requerimientos de los niños. Las emociones de nuestros pequeños son intensas, por ende necesitan que gastemos mucha energía conteniendo y metabolizando su rabia.

¿Qué hacer entonces?

Pedir ayuda, SOS, socorro, relevo. No está mal decir que estamos cansadas y que no-podemos-más (por un rato). Contar con la familia como red de apoyo, los vecinos, amigos, nuestra pareja o padres, nos permitirá poder respirar aire fresco mientras otro se hace cargo de nuestro hijo/a mientras respiramos algo de aire fresco, así llegamos renovadas y con una mejor respuesta para ellos. Tenemos que sentirnos orgullosas de ser capaces de pedir ayuda. Muchas veces jugamos a que podemos con todo porque nos sentimos culpables de mostrar cansancio y finalmente esa careta nos pasa la cuenta.

Pidamos ayuda y ayudemos a otra a pedir ayuda también, en red somos más poderosas.

Marzo comienza como sinónimo de inicio del año rutinario, pero depende de nosotras cómo lo transmitimos a los niños.

 

Buen comienzo queridas ciudadanas de la comunidad Opaline.

 

Varinia Signorelli

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Ingreso al jardín: una nueva etapa

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Nuestros niños crecen rápido y poco a poco su vida va pareciéndose más a la de un escolar. Llegan al jardín con su mochila tamaño mini y se nos llenan los ojos de lágrimas.

Es cierto que tenemos que prepararlos para el primer día de jardín. En este proceso necesitan de nosotros para acomodarse y sentirse confiados poco a poco con la nueva rutina, jamás será automático. Es sumamente importante que nuestros niños conozcan el lugar con antelación y puedan sentirse confiados del lugar donde estarán largas jornadas.

¿Cómo podemos apoyar a este ingreso al jardín y el cambio de rutina que esto implica?

  • Lo primero y sumamente importante es que nos reunamos en familia y podamos conversar y dejar en claro cuales serán los cambios, qué implica la nueva rutina, qué se espera de cada uno de nosotros, lo que extrañaremos de las vacaciones y lo positivo de este nuevo período (ser sinceros en que nos extrañaremos y darle sentido a lo que viene. Es importante que cada uno de los miembros de la familia pueda dar sugerencias a lo que a rutina se refiere y armar juntos el plan de acción)
  • Tratar de poner en práctica estos nuevos cambios de rutina, ojalá una semana antes que comience el período de jardín: dormir temprano, despertar a la hora acordada y comer en los horarios similares a como lo haremos en los días de rutina. De esta manera evitaremos el levantarnos tarde (y las dificultades que esto trae) y el hambre que puede darle a nuestros niños en el jardín en horarios cuando no tendrán posibilidades de comer.
  • Evitar las verbalizaciones negativas en torno al periodo que viene. Nuestra actitud, nuestras palabras, nuestro ejemplo constituye realidad en nuestros niños, es importante que vean una actitud positiva y adecuada en nosotros: los niños ven, los niños hacen.
  • Al dejarlos en el jardín debemos ser completamente verdaderos y transparentes, sin mentiras ni chantajes (evitar el “te compraré un regalo si te quedas”, “te esperaré parado acá afuera de la sala”, etc.) , tampoco irse a escondidas , ya que éstas prácticas hacen que los niños se sientan inseguros y se preocupen más. 
  • Si nuestro hijo llora o no quiere entrar a la sala, acompañar y contener hasta que lo haga y se quede tranquilo. Jamás debemos dejar a nuestros hijos llorando u obligarlo a entrar; a pesar que estas practicas pueden ser más fáciles para el adulto, los niños lo resienten y es perjudicial para su desarrollo emocional.
  •  Es normal que a nuestros hijos les cueste un poco quedarse en el jardín, a veces los veremos más irritables (por el sueño principalmente) o con menos apetito. Sin embargo esperaremos un par de semanas y todo debería volver a la normalidad. Si continúan las dificultades vamos a indagar o a revisar qué es lo que puede estar pasando y qué preocupa a nuestro hijo.

Poco a poco verás como va sorteando dificultades, haciendo amigos, aprendiendo y desplegando todas sus habilidades. Confía en él, confía en ti.

 

Varinia Signorelli Creus

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Esos pequeños amores de la vida

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El primer lazo de amor, ya sea para niños o para niñas, es la madre. Esa persona que te sostiene al salir al mundo, te alimenta y te cuida. El cachorro humano nace indefenso y al ser tú quién lo satisface en sus necesidades se genera el primer lazo de amor que lo aferra a la vida. De la misma manera nosotras nos enamoramos de nuestros cachorros, cómo no amarlos: tan indefensos, chiquititos, tiernos y lindos. Es ese sentimiento el que asegura tu cuidado. No puedes dejar de cuidarlo, mirarlo y amarlo. es así y gracias a ese lazo de amor, que crecen sanos y fuertes, sobreviven a ese primer soplo de aire y se quedan contigo.

¿cómo sabe mi hijo que lo quiero?

  • Cada vez que lo miras puede sentirlo.
  • Con cada caricia, cuidado, muda y baño lo percibe.
  • Cada vez que lo calmas lo siente.
  • Cada vez que está cerca de tu cuerpo lo intuye.
  • Cada vez que lo alimentas se establece.
  • Cada vez que le juegas puede retribuírtelo.

Ese lazo seguro que construyes día a día con dedicación y amor de mamá lo marca la vida entera. Lo marca porque configura su autoestima, hace que se sienta valioso, se siente respetado y querido, tus besos y abrazos le hacen sentirse merecedor de lo mismo y seguramente es lo que buscará cuando vuele lejos tuyo y quiera buscar a quién dar su amor.

Ellos y ellas, nuestros hijos e hijas llevan el sello de nuestro amor, de nuestro buen trato, a donde quiera que vayan. Son ellos quienes en cada seguridad de sus pasos dan luces de las veces que los levantaste, los cuidaste, los consolaste, los acariciaste cuando se sentían desvalidos. Siempre volverán a la madre, siempre porque es ahí dónde se sienten seguros. Eres tú quien con tu tiempo, dedicación y mirada construiste esa sonrisa que hoy ves jugar con sus amiguitos. Tú mamá lograste que ese ser humano sea ahora el que corra por la casa y cante canciones. Tú y nadie más que tú convertiste ese pequeño amor en el que sostiene y sostendrá a tu cachorro de por vida.

Es cierto cuando dicen que el amor salva vidas, el amor construye caminos en lo imposible, el amor hace creer, el amor crea, el amor establece y restablece. El amor puro se refleja en la pureza de tu hijo y tu amor construye todo lo que rodea a tu pequeño.

Feliz día del amor porque este debe ser el más puro y verdadero. El amor existe y lo inventaron los niños.

 

Varinia Signorelli

Psicóloga Clínica

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Amor incondicional

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Escribo este post navegando en algún lugar de océano atlántico. Mis hijos hombres juegan, mientras con mi reina, mi única niñita vemos la doctora juguetes. Ella sin pijama, con pañitos húmedos en la frente, guatita e inglés y sin ganas ni siquiera de que me le acerque, igual me deja hacerle cariño en la cabecita mientras esperamos que la fiebre baje…pasó el rato y cayó mi hijo mayor y a la hora siguiente, el más chico. Ayer vomitaron al papá de pies a cabeza y hoy simplemente vuelan en fiebre. No tenemos mucho que hacer, estamos en un lugar desconocido, invitados a veranear por los abuelos y la verdad es que tampoco podemos embarrarle las tan esperadas vacaciones a abuelos, hermanos y primos, así que con el papá decidimos turnarnos con alegría. ¿Alegría? ¡Sií! sin duda es una lata que los niños se enfermen en vacaciones, pero se siente una tranquilidad infinita el poder estar con los enfermitos todo el día, no tener que salir a trabajar y dejarlos encargados. Ver como pasan las horas del día y uno con la guata apretada sabiendo que la pobre está bien cuidada pero queriendo estar con la mamá, mientras uno tiene que calentar asiento, porque seamos sinceros, la productividad cuando un niño está enfermo es casi nula. ¿Tendrá algo que ver esto con el día del amor? Me parece que tiene todo que ver. Mis hijos me han enseñado el amor verdadero. Con eso, no quiero que se pique el progenitor, pero la verdad es que siento que el único amor que está garantizado y sabemos vamos a sentir por siempre, es ese amor incondicional, desgarrador y a toda prueba que nos hacen sentir los niños. Las patitas gorditas, manitos cochinas, besos chupeteados, explosiones estomacales, escupos varios, patadas y tiradas de pelo lo son todo para uno! La magia de como el amor se va multiplicando cada vez que nace un nuevo hijo es increíble. El ver como la energía crece según las necesidades de cada hijo es lo máximo. El mes del amor, es para mi el mes de mis más grandes amores. Insisto, que el papá no se enoje, pero de verdad estos enanos lo son todo, con ellos nos nace darnos por completo, creo que con el marido nace también, pero pasa más porque en algún minuto de la vida decidimos entregarnos en lo bueno y en lo adverso, y esa decisión la vamos retomando cada vez que es necesario. ¿A ustedes les pasa? ¿Cómo viven este amor tan vivo, puro e incondicional que nos hacen sentir los niños?

Superadas!

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Entre las vacaciones de los niños, la pascua y año nuevo (si, todavía no me recupero) y 3 cumpleaños importantes esta segunda quincena, siento que estoy sobrepasada.

Me chocaron y choqué ayer, un hijo se fracturó la nariz con el golpe. La otra, que lleva en clases de natación 3 semana todos los días seguidos no se atreve a nadar sin alitas, el más chico (que no está yendo al jardín) anda corriendo como un loco por todos lados todo el día y a la vez no permite que me despegue de él ni un minuto, de verdad que me siento agotada!!!

Les pasa? Porque claro, uno está superada por la vida, muy muy acontecida, pero todos los niños están sanos, el choque no fue nada grave, tenemos trabajo y el pan escasea pero no falta. A lo mejor no vamos a pasar un verano sin polera, pero al menos vamos a tener verano, aunque sea con poncho, va a tener hartas horas de mar y arena hasta en el tuetano como corresponde…en esa reflexión viene la culpa. Porque qué derecho tiene uno a sentirse superada si en verdad no es nada grave lo que pesa, y reviso mi agenda amenazante y colapso de nuevo porque a mi día le faltan horas para armarse!

Como se organizan? Tienen algún dato para cuando se sienten superadas? Pueden pasar un verano feliz sin morir en el intento?