Author: Opaline

¿Algo más natural que el amor de madre?

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Hay algunas cosas que son más naturales que otras, está claro. Hace pocos días me preguntaron qué se sentía ser madre y la verdad es que no pude explicar con palabras, tuve que pasar a los gestos a apretarme el corazón y la guata. La palabra hablada no es natural, la maternidad sí.

Trata de explicar, con palabras, qué es ser madre sin usar gestos ¿puedes?. Seguramente no. Porque es demasiado visceral, mamífero, no mediado por la razón, “de guata” como se dice comúnmente. Aunque cada mujeres es un universo diferente podemos convenir que no hay relación más innata que la que se establece con nuestra cría, con nuestra guagua.

La relación con nuestros hijos es tan de cuerpo porque parte ahí y continúa ahí: brazos, abrazos, juegos, cosquillas, cariño, limpieza, cuidado. La relación con nuestra guagua es tan de piel porque pone en juego todo el extenso órgano que es la piel, para así recepcionar los estímulos del medio que me rodean y madurar neurológicamente.

La piel de la guagua está abierta a recibir las sensaciones corporales, las sensaciones táctiles que ayudarán al desarrollo cerebral, lo propiciarán en un ambiente adecuado. Por eso es natural para nosotras tocar suavemente y rodear al recién nacido de telas suaves y mantitas que lo mantengan confortable.

Nadie nos explicó a ciencia cierta como se acaricia a una guagua, nadie nos enseñó detalles,  pero lo hacemos a la perfección porque es natural. Es curioso que ser madre sea tanto de instinto y que busquemos tantos manuales y leamos tantos libros para intentar hacerlo bien. Es curioso que ser madre sea tan natural, pero que escuchemos tantos consejos y muchas veces nos dejemos llevar por esos.

¿No será mejor dejarnos llevar por lo que es natural? ¿seguir nuestro instinto y movernos según lo que indique visceralmente nuestro cuerpo que sabe bien de las necesidades de nuestras guaguas? Yo creo que sí, creo debemos confiar más en eso natural que somos y que se potencia con la maternidad. Creo que debemos escuchar menos y sentir más. Nuestro cuerpo sabe.

Es natural que nuestro cuerpo esté preparado para satisfacer las necesidades de nuestra guagua y es natural también que los niños pidan lo que necesitan, entonces le da pistas a nuestro cuerpo de cómo deberíamos actuar. Basta seguir las señales entonces, satisfacer las necesidades infantiles sin compararnos porque todos los niños son distintos también, con diferentes ritmos y necesidades.

Todos los niños necesitan a su mamá al natural y amarlos es natural para nosotras.

 

Varinia Signorelli

Psicóloga Clínica

www.supermadre.net

Hombres que son Papá todo terreno

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Socialmente integramos mejor la idea de una mamá que se hace cargo de un hijo a cabalidad, que un papá que lo hace. Tenemos esa imagen del papá proveedor y lejano, muchas veces a una mamá más amorosa haciéndose cargo de los niños. Sin embargo esas formas culturales están cambiando. La familia está acomodándose y haciendo caso de sus propias necesidades internas. Es así entonces que van dejando de lado estereotipos y van apareciendo mamás que trabajan full y padres que se hacen cargo en el día a día. Sino, de todas maneras, los hombres están disfrutando de criar, gracias al acceso a la información saben que son necesarios emocionalmente para los niños y asumen. 

Si bien el rol materno es el primario para sobrevivir, tenemos que en la práctica la función maternante la puede realizar cualquier persona. Casi siempre es la madre o la abuela, pero bien puede cumplirla el padre. Especialmente si tenemos un padre con características que le permiten ejercerlo: contener, mirar las necesidades del niño por sobre las de él, respetar y brindar lo que se va necesitando a medida que avanza el tiempo, al mismo tiempo que explica y pone nombre a lo que los hijos van experimentando, sintiendo o viviendo.
También como complemento, como otro ser importante en la vida del niño además de la madre, que viene a ser el tercero en la suma e inserta al niño en otro registro. Hay padres capaces de criar adecuadamente, muchos de ellos además asumen el desafío con mucho amor y responsabilidad. Como sociedad tenemos la responsabilidad de acompañar a los padres en la tarea, no es fácil cambiar la historia, no es fácil ejercer un rol si no han tenido modelo, no es fácil si les exigimos hacerlo a  nuestra manera. Si queremos que tanto padres como hijos disfruten de la experiencia de tenerse y conocerse para ser parte de sus vidas. sabemos que para ellos no es fácil, requiere dedicación, conexión y mucha creatividad.

¿Qué espera un padre este domingo?

No lo sé, porque soy madre. Pero imagino que, al igual que nosotras, ser regaloneados. Compartir con los más pequeños de la casa y recibir muchos abrazos y besos. Recordemos que, a pesar que algunos pocas veces lo demuestren, tienen una capacidad única para emocionarse cuando se trata de ellos.

Las invito a homenajear a los papás jugandop con nosotras con el hashtag #esdepapáOpaline posteando la mejor foto de las cosas que es capaz de hacer un papá cuando se queda en casa a cargo de los niños. Por acá lo peor ha sido: darle pizza a la guagua, votar todos los chupetes de la casa para que la mayor dejara su afición (y luego tragarnos la peor noche de la vida), etc. Pero más veces son las que me ha hecho reír vistiéndolas de todos los colores, poniendo pijamas en vez de polerones, dejando pañales al revés, etc.

Cuéntenme qué han hecho los padres en sus casas, usen el #esdepapáOpaline , etiqueten a @opalinechile y a @supermadreblog para que compartamos. Les dejo los míos por acá:

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Un abrazo a los papásOpaline

 

Varinia Signorelli C.

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Actividades de Otoño: Mamás Opaline

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El otoño, muchas veces nos obliga a quedarnos en casa. Los días de plaza y paseos caminando se acotan a espacios reducidos en de tiempo: traslados específicos son los que nos mantienen fuera porque nos da susto que nuestras guaguas pasen frío y se enfermen. Si bien es buena idea que estén abrigaditos durante esta época, es importante que sepamos que lo que los enferma es estar expuestos a virus, no el frío que pasen. Así que es muy importante que ventilemos bien y que evitemos llevar a nuestros niños a lugares donde hay otros enfermos.

Entonces, el otoño nos pone creativos. Necesitamos buscar formas de divertirnos dentro de nuestras casas. O en la casa de familiares. ¿Qué hacer con nuestros pequeños en otoño? Es un desafío, porque sabemos que ojalá se mantengan lejos de las pantallas entonces nos obliga a buscar panoramas y desplegar nuestras habilidades. Acá te dejamos una pequeña guía que si duda será de ayuda este otoño:

 

Ruidos de animales

Busca algunos animalitos entre los juguetes de tu hijo y diviértanse jugando a hacer el sonido de cada uno. Apuesto que se presentan pequeños desafíos cuando tu hijo te muestre animales ante el cual desconoces su ruido característico.

Cono de Papel Higiénico

Pintemos distintos conos de papel higiénico o toalla de papel, puedes hacer distintos colores o formas en ellos. Luego juega a hablar o emitir sonidos a través de ellos. Una verdadera maquina para contar secretos.

Cocinar

Guardando los resguardos que debes tener en este lugar de la casa, la cocina es un lugar calentito y propicio para compartir en familia. Puedes armar cocadas, amasar pancito o incluso preparar sopaipillas junto a la familia. Cuando los niños participan en la cocina, se genera una mejor relación con la comida y con los miembros de la familia.

Supermercado

Con una bolsa y distintas cajas de la despensa. Puedes convertirte en cajera de supermercado y tu hijo ir de compras. Ir intercambiando los roles, generando diálogos diversos y situaciones cotidianas, los niños pasarán una tarde única y tu conocerás mucho más de ellos.

Vestir muñecas

Eligiendo las prendas más lindas podrán vestir osos de peluche, muñecas e inventar nuevos looks otoño invierno 2017. Infaltable para las tardes heladas.

Jugar con barro

Después de la lluvia y bien abrigados ¿Qué mejor que 20 minutos jugando con barro para luego rematar con un baño calentito y besitos de mamá?

Cambio de roles

Tu hijo es la mamá y tu eres el hijo ¿Te parece? Podrás ver reflejadas tus actitudes en lo que ellos imiten. Es un buen ejercicio para mirar cómo te están visualizando tus niños. Puedes disfrazarse, usar distintos accesorios y dejarse llevar.

Peluquería

El papá puede ser un buen modelo, lo sientas en el sofá mientras lo peinan y maquillan los niños. Puedes ir dando pequeñas sugerencias y ser la directora de arte de la situación. Puedes sacar fotos y retratar este lindo momento familiar (y me las mandas!)

 

¿Y tú cómo compartes este Otoño con los niños?

 

Varinia Signorelli Creus

Psicóloga Infanto Juvenil

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El legado de una madre

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La capacidad de tener hijos tiene relación con la fertilidad propia de las mujeres. El instinto materno no tiene que ver con la fertilidad, tiene que ver con reconocer a un recién nacido como “hijo” y de ser capaz de proporcionarle cuidado, amparo, sostén, alimentación. Para esto tiene que tener a su hijo enfrente y “sentirlo”. Tiene que ver con ser capaz de sintonizarse con el recién nacido de manera de reconocer sus necesidades, responder a ellas y brindarle satisfacción. Una madre para poder cumplir a cabalidad su función materna, no requiere “ayuda con la guagua” (como se cree) necesita ayuda con las otras cosas, con lo que está fuera de la diada madre-hijo (labores de la casa, trabajo, otros hijos, etc) y fundamentalmente la contención de terceros: pareja, padres, etc. Solamente si está contenida podrá contener a su hijo, solamente si alguna vez fue amada y contenida cuando niña va a poder replicar estas condiciones en su propia función materna. Desde esta visión el instinto materno no es una “virtud universal”. Da la impresión que el instinto materno trae el chip de la incondicionalidad, lamentablemente sociedad es quién moldea a posteriori y no nos permite serlo en lo cotidiano  o por lo menos no tantas veces como queremos.

El ser madre en ocasiones, y para algunas mujeres, es incompatible con cumplir otros roles, con trabajar fuera de casa o con estudios. Para otras en cambio, es necesario tener otros roles que cumplir para poder sentirse contentas consigo mismas y, por lo mismo, ser mejores madres. No hay recetas, no debemos culparnos, cada una debe buscar la forma adecuada para cumplir esta función, dependiendo de las necesidades de nuestro hijo y del rol que nos ha tocado cumplir. Es importante que las personas comprendan que una madre necesita sentirse contenida (cuidada, querida, respetada) para poder hacerse cargo de un recién nacido. Acá cobra real importancia la pareja, los amigos, los abuelos, otras mujeres que sean significativas para ella, etc.

Ser madre, el instinto materno y el lazo con los hijos es algo que no se puede explicar claramente con palabras, implica sensaciones físicas, viscerales. Creo que cada vez con más fuerza, las mujeres que no son madres, son capaces de empatizar con las que lo son. Las mujeres necesitamos de las mujeres para reafirmar ciertos aspectos emocionales, cada vez las mujeres se están uniendo más en torno a conocerse y reconocerse entre ellas, hay más respeto, más espacio en conjunto, más que en antaño. Esto nos ha permitido un conocimiento y la capacidad de compartir vivencias. Las mujeres que no son madres son capaces de ponerse en el lugar de las que sí y comprenderse.

Se agradece el reconocimiento de terceros porque, fundamentalmente, todos estamos acá gracias a la función materna. Cada uno es un recién nacido que sobrevivió (el ser humano es el único mamífero que necesita de otro para sobrevivir), esto implica que hubo una madreo alguien que hizo las veces de. El reconocer a la madre es reconocer a todas las que potencialmente lo son en nuestro entorno, es necesario.

Hay muchos mitos, acerca de la edad, del momento perfecto para ser madre, mitos sobre el parto, mitos sobre la lactancia, sobre el desarrollo y los cuidados de los niños. Sin embargo, el mito más presente es que podremos actuar sin considerar a la madre que tuvimos, la madre que internalizamos (sus cuidados, castigos y faltas) será fundamental para desarrollarnos, luego, como madres. Es importante reencontrarnos con la niña que fuimos, con sus miedos,

La gente suele decir algo así como “los hijos son prestados” da la impresión que saben bien a qué se refieren con eso: que uno deja a los hijos/as en el mundo para que construyan la vida que a ellos les parezca, con las herramientas que les dimos y las carencias de lo que no fuimos capaces de dar. El atuendo de madre, en cambio, no es prestado, es un prisma por el que miras cada vez y a cada niño (porque nos recuerda a su madre y a la vez, la madre que somos). La madre trasciende a sus hijos, llega a sus nietos y bisnietos, es un actuar poderoso (ya que replicamos el modelo). Es por eso que es importante sostener a las madres y ayudarlas a cumplir este rol potente, ya que nos determina.

Un buen regalo para este día de las madres sería poder repasar la historia de cada hijo con su madre. Poder mirar los episodios de vida que han tenido juntos, las trabas que han tenido que sortear, los disgustos que se han hecho pasar, los buenos momentos y lo maravilloso heredado al hijo/a. Creo que para una madre, verse validada y reconocida por su hijo/a en episodios que pensaron imperceptibles o reconocida en esfuerzos que parecieron no notarse, hará que se sientan muy gratificadas.

Varinia Signorelli C.

Psicóloga Clínica

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Mi Hijo No Quiere Comer ¿Y el tuyo?

¡Mi hijo no quiere comer!

Que nuestros hijos coman no siempre es sencillo, si bien hay niños que desde la primera comida a los 6 meses demuestran un gran apetito hay otros que simplemente la rechazan y nos lleva meses lograr darle su sopa y postre, pero no te desesperes porque en general con mucha paciencia se logra.

El mayor problema viene después, a medida que van creciendo vamos viendo también como se vuelven mas selectivo y nos demuestran los alimentos que les agradan y nos dejan muy claro los que no les gustan.

Como papás queremos que nuestros hijos se coman todo, pareciera que un plato vacío es la satisfacción que estamos buscando; conozco varias mamas que recién en ese momento de la comida se relajan y no las culpo, entendamos que los que tenemos entre 25 y 40 años fuimos criados cuando en nuestro país la desnutrición infantil era lo que afectaba a los niños, por ende nos criaron con la frase “gordito sanito”.

El mayor problema está entonces en el ambiente que generamos a la hora de comer, es común que todavía algunos papas obliguen a sus hijos a comer, lo que genera angustia y sufrimiento no sólo en el menor, si no también en todo el entorno de la familia, transformando el momentos de las comidas en la hora más temida del día.

¿Qué debemos hacer? Aquí les dejo algunos consejos

  1. ¿Realmente no come? Es bueno que evaluemos detalladamente lo que está pasando, muchas veces al almuerzo y/o cena no comen su comida pero reciben snacks durante el día y por supuesto que el niño preferirá una golosina antes de un plato de lentejas. Registra todo lo que come tu hijo en un dÍa, idealmente lo puedas hacer el fin de semana para asegurarte que no falte nada y evalúa los resultados al finalizar el día.
  1. Porciones adecuadas: Se ha estudiado que los padres suelen entregarle a los niños porciones más grandes que las que a ellos les corresponden, y por ende querer ver ese plato vacío no será lo adecuado. Mi recomendación es consultar las porciones exactas con su Pediatra ya que dependerás no solo de la edad de tu hijo, también de su estado nutricional las cantidades que debe comer diariamente.
  1. Descartar alergias: Cada día vemos más niños que padecen alergias alimentarias, en este caso debemos estar atentos a que si el niño prueba un alimento y este le causa dolor, hinchazón u otro síntoma podríamos estar frente a alguna alergia alimentaria y debemos consultar con su pediatra. Lo importante es que tengamos en cuenta que, en la mayoría de los casos que los niños no comen, simplemente es por gusto. Al igual que lo hacemos los adultos.
  1. Comidas entretenidas: Los niños necesitan estimulación y eso incluye la hora de la comida, pero ojo cuando digo estimularon me refiero a que la comida sea atractiva, no a que lo hipnoticemos viendo TV.

Los colores y formas distintas en su plato lo incendiaran a probar nuevos alimentos y recuerda que formar buenos hábitos alimentarios lleva bastante tiempo y necesitamos paciencia, no todos los días resultarán como queremos pero no por eso estará todo perdido. Sigue adelante y no olvides que siempre su Pediatra o Nutricionista tratante podrá ayudarte a descartar cualquier otra complicación que pudiese haber.

Un abrazo

Rocío Suárez Eytel

Nutricionista

Magister en Nutrición y Alimentación, Universidad de Barcelona.

http://nutricionistarociosuarez.cl/

 

El cambio de hora afecta a los niños.

 

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¿Sabías que el cambio de horario sí afecta a los niños?

 

El objetivo de los cambios de horario no es otro que reducir el consumo de energía. Sin embargo, estos giros de las agujas del reloj a veces no sientan del todo bien a nuestro organismo. Algunos ni siquiera lo notan, pero las personas mayores y los más pequeños de la casa sobre todo, sí experimentan algunas dificultades leves y transitorias.

Todos estos síntomas tienen su origen en la intensidad de la luz del día, que influye directamente en nuestros ritmos circadianos, en los niveles de serotonina (que sufren una caída ante la ausencia de luz) y la secreción de melatonina (que es liberada en respuesta a la oscuridad).

Pese a todo, los efectos se notan más cuando adelantamos y no cuando retrasamos el reloj, pues nuestro organismo se resiente cuando nos quitan una hora de sueño, no tanto cuando la ganamos. Por ello, las consecuencias, en este caso, tanto en niños como en mayores, son mucho menores.

Los niños experimentan más dificultades aún, porque en ellos, sobre todo en los muy pequeños, la rutina es clave:

• Los niños necesitan tener hábitos en su día a día, pues son esas rutinas, tanto de horarios como de actividades cotidianas, los que les dan seguridad frente a nuevos contextos.

• Las rutinas repetidas les gustan mucho porque anticipan lo que va a ocurrir. Es por ello que les encanta ver una y otra vez la misma película de dibujos animados, porque se saben el final y lo que viene detrás de cada escena.

• Otro motivo por el cual los niños notan el cambio más que lo adultos es que para ellos una hora es mucho más significativa. Es decir, ese tiempo lo perciben más largo.

• Las implicancias que tiene el cambio de horario pueden presentar mucha variabilidad de un niño a otro: a unos les afecta más y otros en cambio ni siquiera lo notan. Los que lo perciben con más facilidad suelen tardar como máximo tres o cuatro días en recuperar de nuevo sus hábitos normales.

• Las consecuencias que suelen aparecer son problemas del sueño en mayor medida, que acostumbran a ir acompañados de un mayor nivel de ansiedad, irritabilidad y problemas de comportamiento.

• También, pueden aparecer problemas de atención y concentración los primeros días.

Preparémonos y entendamos que nuestros niños van a resentir de alguna manera este cambio y que es probable que se tomen algunas semanas en normalizar su estado de ánimo y motivación.

Para evitar lo resientan es buena idea comenzar a ensayar el nuevo horario por lo menos una semana antes y el día mismo acostarnos mucho más temprano para justarnos. De la misma manera nosotros los adultos preparémonos porque somos los encargados de contener y estar de buen humor, con paciencia para enseñarles a neustros niños con el ejemplo. Lo más difícil.

 

Varinia Signorelli

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Vuelta a la rutina: se nos apareció marzo

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Nada peor que la rutina, lo hemos escuchado desde pequeñas. La rutina es sinónimo de aburrimiento, de funcionamiento aletargado o robótico. Sin embargo hay algo que nos salva en cada mañana igual a otra: nuestra propia mirada, nuestra propia distinción en los detalles.

La forma que tenemos de considerar los detalles como novedad pueden salvarnos de la rutina, así también como los alimentos que consumimos, las canciones que escuchamos camino al trabajo/colegio/jardín y los caminos que elegimos para movilizarnos. Siempre habrá inamovibles y actividades que debemos hacer a diario: en el cuidado de los niños o en los compromisos laborales; pero depende absolutamente de nosotras cómo es que vamos coloreando nuestro día a día.

Sin querer transmitimos a nuestros hijos la forma en la que enfrentamos el día a día, si somos mañosos al despertar, si salimos enojados o contentos, también son capaces de percibir si nos gusta o no nos gusta nuestro quehacer o, más profundamente, nuestra vida. Es por esta razón, que los cambios debemos realizarlos en pos de encontrar espacios que nos hagan sentir plena. No solamente por nosotras y nuestro bienestar sino que por el entorno en el que viven nuestros niños y en el fondo por el mensaje que queremos transmitir. O aceptamos lo que nos pasa o lo cambiamos, no podemos quejarnos eternamente sino nuestros niños también se manifestarán quejumbrosos y estaremos colapsadas para contener además sus momentos difíciles.

Una mamá feliz y tranquila es capaz de habérsela con la adversidad, los momentos difciles, las pataletas y el no dormir. En cambio cuando estamos colapsadas o descontentas no podemos contestar a la altura de los requerimientos de los niños. Las emociones de nuestros pequeños son intensas, por ende necesitan que gastemos mucha energía conteniendo y metabolizando su rabia.

¿Qué hacer entonces?

Pedir ayuda, SOS, socorro, relevo. No está mal decir que estamos cansadas y que no-podemos-más (por un rato). Contar con la familia como red de apoyo, los vecinos, amigos, nuestra pareja o padres, nos permitirá poder respirar aire fresco mientras otro se hace cargo de nuestro hijo/a mientras respiramos algo de aire fresco, así llegamos renovadas y con una mejor respuesta para ellos. Tenemos que sentirnos orgullosas de ser capaces de pedir ayuda. Muchas veces jugamos a que podemos con todo porque nos sentimos culpables de mostrar cansancio y finalmente esa careta nos pasa la cuenta.

Pidamos ayuda y ayudemos a otra a pedir ayuda también, en red somos más poderosas.

Marzo comienza como sinónimo de inicio del año rutinario, pero depende de nosotras cómo lo transmitimos a los niños.

 

Buen comienzo queridas ciudadanas de la comunidad Opaline.

 

Varinia Signorelli

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Ingreso al jardín: una nueva etapa

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Nuestros niños crecen rápido y poco a poco su vida va pareciéndose más a la de un escolar. Llegan al jardín con su mochila tamaño mini y se nos llenan los ojos de lágrimas.

Es cierto que tenemos que prepararlos para el primer día de jardín. En este proceso necesitan de nosotros para acomodarse y sentirse confiados poco a poco con la nueva rutina, jamás será automático. Es sumamente importante que nuestros niños conozcan el lugar con antelación y puedan sentirse confiados del lugar donde estarán largas jornadas.

¿Cómo podemos apoyar a este ingreso al jardín y el cambio de rutina que esto implica?

  • Lo primero y sumamente importante es que nos reunamos en familia y podamos conversar y dejar en claro cuales serán los cambios, qué implica la nueva rutina, qué se espera de cada uno de nosotros, lo que extrañaremos de las vacaciones y lo positivo de este nuevo período (ser sinceros en que nos extrañaremos y darle sentido a lo que viene. Es importante que cada uno de los miembros de la familia pueda dar sugerencias a lo que a rutina se refiere y armar juntos el plan de acción)
  • Tratar de poner en práctica estos nuevos cambios de rutina, ojalá una semana antes que comience el período de jardín: dormir temprano, despertar a la hora acordada y comer en los horarios similares a como lo haremos en los días de rutina. De esta manera evitaremos el levantarnos tarde (y las dificultades que esto trae) y el hambre que puede darle a nuestros niños en el jardín en horarios cuando no tendrán posibilidades de comer.
  • Evitar las verbalizaciones negativas en torno al periodo que viene. Nuestra actitud, nuestras palabras, nuestro ejemplo constituye realidad en nuestros niños, es importante que vean una actitud positiva y adecuada en nosotros: los niños ven, los niños hacen.
  • Al dejarlos en el jardín debemos ser completamente verdaderos y transparentes, sin mentiras ni chantajes (evitar el “te compraré un regalo si te quedas”, “te esperaré parado acá afuera de la sala”, etc.) , tampoco irse a escondidas , ya que éstas prácticas hacen que los niños se sientan inseguros y se preocupen más. 
  • Si nuestro hijo llora o no quiere entrar a la sala, acompañar y contener hasta que lo haga y se quede tranquilo. Jamás debemos dejar a nuestros hijos llorando u obligarlo a entrar; a pesar que estas practicas pueden ser más fáciles para el adulto, los niños lo resienten y es perjudicial para su desarrollo emocional.
  •  Es normal que a nuestros hijos les cueste un poco quedarse en el jardín, a veces los veremos más irritables (por el sueño principalmente) o con menos apetito. Sin embargo esperaremos un par de semanas y todo debería volver a la normalidad. Si continúan las dificultades vamos a indagar o a revisar qué es lo que puede estar pasando y qué preocupa a nuestro hijo.

Poco a poco verás como va sorteando dificultades, haciendo amigos, aprendiendo y desplegando todas sus habilidades. Confía en él, confía en ti.

 

Varinia Signorelli Creus

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Esos pequeños amores de la vida

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El primer lazo de amor, ya sea para niños o para niñas, es la madre. Esa persona que te sostiene al salir al mundo, te alimenta y te cuida. El cachorro humano nace indefenso y al ser tú quién lo satisface en sus necesidades se genera el primer lazo de amor que lo aferra a la vida. De la misma manera nosotras nos enamoramos de nuestros cachorros, cómo no amarlos: tan indefensos, chiquititos, tiernos y lindos. Es ese sentimiento el que asegura tu cuidado. No puedes dejar de cuidarlo, mirarlo y amarlo. es así y gracias a ese lazo de amor, que crecen sanos y fuertes, sobreviven a ese primer soplo de aire y se quedan contigo.

¿cómo sabe mi hijo que lo quiero?

  • Cada vez que lo miras puede sentirlo.
  • Con cada caricia, cuidado, muda y baño lo percibe.
  • Cada vez que lo calmas lo siente.
  • Cada vez que está cerca de tu cuerpo lo intuye.
  • Cada vez que lo alimentas se establece.
  • Cada vez que le juegas puede retribuírtelo.

Ese lazo seguro que construyes día a día con dedicación y amor de mamá lo marca la vida entera. Lo marca porque configura su autoestima, hace que se sienta valioso, se siente respetado y querido, tus besos y abrazos le hacen sentirse merecedor de lo mismo y seguramente es lo que buscará cuando vuele lejos tuyo y quiera buscar a quién dar su amor.

Ellos y ellas, nuestros hijos e hijas llevan el sello de nuestro amor, de nuestro buen trato, a donde quiera que vayan. Son ellos quienes en cada seguridad de sus pasos dan luces de las veces que los levantaste, los cuidaste, los consolaste, los acariciaste cuando se sentían desvalidos. Siempre volverán a la madre, siempre porque es ahí dónde se sienten seguros. Eres tú quien con tu tiempo, dedicación y mirada construiste esa sonrisa que hoy ves jugar con sus amiguitos. Tú mamá lograste que ese ser humano sea ahora el que corra por la casa y cante canciones. Tú y nadie más que tú convertiste ese pequeño amor en el que sostiene y sostendrá a tu cachorro de por vida.

Es cierto cuando dicen que el amor salva vidas, el amor construye caminos en lo imposible, el amor hace creer, el amor crea, el amor establece y restablece. El amor puro se refleja en la pureza de tu hijo y tu amor construye todo lo que rodea a tu pequeño.

Feliz día del amor porque este debe ser el más puro y verdadero. El amor existe y lo inventaron los niños.

 

Varinia Signorelli

Psicóloga Clínica

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