Author: Daniela Aguilera

La suerte del papá que elegí

 

imagen_blog-4

 

 

 

 

 

Siempre he sido mujer de suerte. Soy de las que se ganan rifas, encuentra estacionamiento, le toca el carro del metro menos lleno y la micro siempre pasa cuando necesito. Generalmente cuando quiero una chaqueta siempre agarro la última que queda y justo en mi talla. Son cosas que hacen el día a día más feliz, pero he tenido una suerte mucho más grande que todas las cotidianas que conté anteriormente, y es la suerte del papá que elegí.
Tuve la suerte de que mi suegra crió a hijos ayudadores y participativos en la crianza de sus hermanos. Tuve la suerte de que mi cuñada es seca y ha logrado entre malabares ser buena mamá con la mezcla justa de ternura y firmeza con sus niños y la suerte más grande que tuve es que ambas hicieron que mi marido aprendiera todo  de su ejemplo de grandes mamás.
El tema va así: nos casamos hace siete años, a los 5 meses quedé esperando a la primera guagua, al año y medio de nacido el mayor, nació la segunda y a los dos años seis meses de la segunda, el tercero. Así fue como en 4 años me vi con 3 guaguas y una experiencia nula en crianza, porque mi mamá, equivocadamente, nunca nos hizo participar de los quehaceres de la casa.
Así fue como el papá de mis niños, con su disciplina hitleriana me enseñó, me enseñó y me enseñó. Me enseñó de la importancia de los horarios, me enseñó a que los niños necesitan esquemas para funcionar bien y me enseñó que si bien los besos y abrazos nunca sobran, las reglas hay que cumplirlas, y que si nuestra tribu de niños quiere hacer una fiesta de regaloneos a las 8 de la noche, están fregados porque es hora de dormir, ya sea invierno o verano.
Aunque muchas veces patalee contra este sistema militar, tan diferente al de mi casa, hoy le agradezco al papá que elegí. Gracias a él mis niños se acuestan sin chistar, comen relativamente bien y saben que con pataletas no logran nada (reconozco que éste último es un recurso al que yo, a los 35 años, muchas veces recurro cuando quiero algo).
El papá que elegí es cariñoso, disciplinado, tiene respuesta para todo y lo que no lo investiga. A diferencia del papá que tuve yo (que es el mejor del mundo) no los llena de regalos todos los días, pero si les enseña que las cosas cuestan y hay que ganárselas.
El papá que elegí les inventa canciones, los abraza para ver películas y los hace dormir mágicamente en su hombro en 40 segundos. Nunca he sabido si es por su energía más reposada que la mía, pero conmigo nadie se duerme así de fácil.
El papá que elegí (junto con el mío, insisto) es el mejor papá del mundo, hitleriano, estricto pero exquisitamente cariñoso. Estoy orgullosa de él, de lo que me ha enseñado y del tremendo hombre que es. El papá que elegí trabaja, estudia un magister, hace clases en la universidad, está maestreando con pasta muro, pintura y overoles en nuestra casa y aún así se da el tiempo de ser el mejor para sus hijos.
¿Cómo son los papás que ustedes eligieron?

Es de madre

 

imagen_blog (2)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es de madre sacarle fotos a los niños todo el día. Es de madre que te digan “Mamá para, no quiero más fotos, córtala” “mamá no grabes, no quiero, para”. Es de madre llegar a la pega con la cartera, querer sacar un lápiz y que salga un cascabel, un pañal, una muñeca, una muda de ropa y al final un crayon rosado mordisqueado con el que terminas anotando lo que necesitaba. Es de madre el que te pase algo bueno y le quieras contar a tu hija altiro, ya no más amigas, osea si, hay amigas, siempre las amigas son necesarias, pero la hija chica es la primera receptora de todo. Es de madre decir “mmmmm que rico, voy a ver series un ratito, abrazo a este gordo, le pongo el chupete… una vez se duerma, mi serie!!! y despertar a las 12 de la noche con el gordo dormido, paw patrol en la tele y control remoto perdido en la cama porque te dormiste antes de que lo hiciera el ser humano que pariste.

Es de madre escribir este post en un sillón de una clínica, mientras a tu hijo mayor le ponen 15 puntos en la boquita por una caída, el más chico quedó vomitando por un bicho en la guata en la casa de la mamá y la de al medio no entiende nada. Es de madre el saber que en 4 horas más, a las 7 de la mañana voy a estar al aire, haciendo el programa de radio como todos los días con la mejor de las sonrisas, porque apreté los dientes, me encomendé a todos los angelitos, a Jesús y a la Virgen y estoy segura de que cuando termine el turno en la radio, lo voy a ver bien, de buen ánimo. Es de madre saber que si los niños se enferman, no vas a tener licencia. Saber que si, Dios no lo quiera, tu hijo tiene Leucemia, vas a dejar de recibir tu sueldo y vas a tener que hacer malabares para seguir pagando las cuentas, y pagar además el tratamiento, y cumplir bien  con el resto de los niños. Es de madre saber que se puede, que con amor, todo se puede, porque sea como sea la maternidad es una pega dura pero gratificante, hermosa, nos da la posibilidad de aprender, de mejorar, de asombrarnos y ser mejores personas.

Hay mil maneras de ser mamá, con amigas que te necesitan, con una mascota de la que te preocupes, con la compañera de pega que está sola en la ciudad, con tus sobrinos, ahijados, con las guaguitas que esperan abrazos en distintas casas de adopción. Tengo la suerte y responsabilidad de ser mamá de tres, de trabajar todo el día, de sentir culpa y amor infinito y les quiero decir que este día de la madre no es sólo para nosotras, las mamás biológicas, si no que para todas las que nos sentimos madres. Querámosnos y Apoyémosnos en esta difícil y hermosa tarea.

Por Daniela Aguilera

¡El cambio de casa!

 

imagen_blog

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Mamá me aguantas en la casa con los tres niños, mi nana, mi marido y mi perro mastín napolitano de 72 kilos? Fue la pregunta que hice con toda dulzura, inocencia y esperanza a principios de marzo. Tenía presupuestado cambiarme de casa a mediados de abril, pero me habían avisado que la nueva no estaría disponible hasta mayo. La nueva dueña de mi casa necesitaba un lugar donde vivir, así que no había posibilidad alguna de atrasar los procesos.

Hijita mía, feliz los acepto, pero tu perro, tu cosas y tu casa entera no me caben, ¡hay que buscar soluciones rápido!.

¿Habrá algo más estresante que cambiarse de casa? Si! que la casa nueva no esté lista y toda la familia se tenga que ir a vivir de allegados a la casa de los abuelos…ufffffff

Dónde dejar el hijo perruno, rápida solución: un matrimonio amigo con corazón de oro lo aceptó en su parcela en Melipilla. ¿Dónde dejar las cosas? Solucionado: Encontramos un sistema de mini bodegas, que van a tu casa, embalan todo, guardan y almacenan en sus cajitas Mibox de hartos metros cúbicos y cuando ya se produce el cambio de casa, van con su sistema de mi mudanza instalan y ya está, cambio terminado.

Ahora vamos con el ser allegado. No soy mal agradecida, ni nada, pero el cuento va así: Abuelos, lindos, querendones, cariñosos. Viven tranquilos en su casa, todos sus hijos casados y con nietos. La calma se interrumpe cuando los niños van a verlos los fines de semana, pero se van, se limpia, se ordena y vuelve todo a la calma. ¿Qué pasa cuando esa tranquilidad se rompe brusca por la llegada de la hija, casada hace ya 7 años, el yerno y los tres nietos? ¿Qué pasa si además hija y yerno trabajan todo el día y los niños andan detrás de la abuela y no la dejan hacer nada de lo de ella? CAAAAAAOS! Abuela alega que no puede ir a yoga, mamá alega que le guardaron las mamaderas en otro lado, nietos alegan que los juguetes están en un lugar diferente…

Ha sido rico por otro lado. Me voy tranquila al trabajo, los niños están en super buenas manos y regaloneados. Estamos durmiendo todos juntos en un dormitorio, seguro nos va a costar harto volver a la rutina, pero estamos super felices. Estresados, felices y agradecidos de mis papás, infinitamente generosos al abrir las puestas de su casa para esta ovejita perdida y todo su rebaño. Ustedes, ¿han vivido alguna vez de allegados?cambio 1mudanza 2

 

De vuelta al colegio

imagen-blog

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi hija de al medio es la perfecta. No se mal entienda que sus hermanos son exquisitos, a ella le digo la perfecta porque le gusta todo perfecto, lo hace todo bien, es meticulosa, ordenada y jamás en la vida pelea (nunca en la vida me dijeron algo malo de ella en el jardín, ni se le olvidó algún material, ni se las dio de rebelde). La perfecta cumplió 4 años en enero, dio un excelente examen de adimisión y en todos los colegios a los que postuló me sugirieron que entrara al tiro a pre kinder, aún siendo la más chica, porque daba signos de madurez más que suficientes.

, Así las cosas, mi guagua empezó su pre kinder con 4 años y un mes. La verdad es que nunca pensé que fuera tema. Entramos a la sala, ya habíamos conocido el colegio antes así que ella se ubicaba muy bien en los espacios. Las misses la estaban esperando en la puerta, nos hicieron pasar a todos y la dejaron quedarse con la Titi, su osito de peluche, que ese día también iba vestida con el uniforme del colegio. Ella se sentó en la mesa, chao papá, chao mamá. Su hermano grande le aconsejó que si la molestaban le dijera a la miss inmediatamente y que no peleara, ella rió y se puso a pintar. Esa fue la empezada del colegio de mi gorda. Todo fluyó perfecto y pudimos irnos al colegio de mi hijo mayor que ese día partía kinder.

Todo cambió al día siguiente: Mi gorda despertó llorando. Se había hecho una herida con la zapatilla porque le compré medio número más del que debía ´-y pese a que tenía un parche de Rapunzel en la patita, decía que le dolía y no podía caminar. Se vistió, bajó cojeando las escaleras y se desmoronó en llantos al entrar al auto. Tenía pena porque su mejor amiga, la  Oli, ya no estaba con ella en la sala. Lloraba porque su amiga,la Juana, con la que estaban hablando desde junio sobre ser compañeras, había quedado en el paralelo y no se veían más que en el recreo. Lloraba porque no se quería separar de mi.

Les prometo que se me partió el alma, mi gordita perfecta jamás había tenido susto de quedarse sola. Empezó a ir al jardín al año y medio porque veía a su hermano grande y suplicaba por ir. Siempre fue la primera en llegar y ahora me tocaba entregársela a los brazos de la miss, llorando destrozada. Mi hijo mayor partió corriendo al patio a buscar una flor para ayudar a consolar a su hermana y la miss me dijo en forma muy amorosa que ella se hacía cargo. Y así me fui, a seguir en la repartija por los colegios.

A la 1, cuando me tocó ir a buscarla, ella jugaba feliz en el patio y conversaba con sus nuevas amigas como si nada hubiese pasado. Me dijo que lo pasó increíble y que todo el llanto había sido porque le dolía la patita con sus zapatillas nuevas…así que ahora, a volar a Opaline a comprarle unas nuevas.

Amor incondicional

imagen-blog

Escribo este post navegando en algún lugar de océano atlántico. Mis hijos hombres juegan, mientras con mi reina, mi única niñita vemos la doctora juguetes. Ella sin pijama, con pañitos húmedos en la frente, guatita e inglés y sin ganas ni siquiera de que me le acerque, igual me deja hacerle cariño en la cabecita mientras esperamos que la fiebre baje…pasó el rato y cayó mi hijo mayor y a la hora siguiente, el más chico. Ayer vomitaron al papá de pies a cabeza y hoy simplemente vuelan en fiebre. No tenemos mucho que hacer, estamos en un lugar desconocido, invitados a veranear por los abuelos y la verdad es que tampoco podemos embarrarle las tan esperadas vacaciones a abuelos, hermanos y primos, así que con el papá decidimos turnarnos con alegría. ¿Alegría? ¡Sií! sin duda es una lata que los niños se enfermen en vacaciones, pero se siente una tranquilidad infinita el poder estar con los enfermitos todo el día, no tener que salir a trabajar y dejarlos encargados. Ver como pasan las horas del día y uno con la guata apretada sabiendo que la pobre está bien cuidada pero queriendo estar con la mamá, mientras uno tiene que calentar asiento, porque seamos sinceros, la productividad cuando un niño está enfermo es casi nula. ¿Tendrá algo que ver esto con el día del amor? Me parece que tiene todo que ver. Mis hijos me han enseñado el amor verdadero. Con eso, no quiero que se pique el progenitor, pero la verdad es que siento que el único amor que está garantizado y sabemos vamos a sentir por siempre, es ese amor incondicional, desgarrador y a toda prueba que nos hacen sentir los niños. Las patitas gorditas, manitos cochinas, besos chupeteados, explosiones estomacales, escupos varios, patadas y tiradas de pelo lo son todo para uno! La magia de como el amor se va multiplicando cada vez que nace un nuevo hijo es increíble. El ver como la energía crece según las necesidades de cada hijo es lo máximo. El mes del amor, es para mi el mes de mis más grandes amores. Insisto, que el papá no se enoje, pero de verdad estos enanos lo son todo, con ellos nos nace darnos por completo, creo que con el marido nace también, pero pasa más porque en algún minuto de la vida decidimos entregarnos en lo bueno y en lo adverso, y esa decisión la vamos retomando cada vez que es necesario. ¿A ustedes les pasa? ¿Cómo viven este amor tan vivo, puro e incondicional que nos hacen sentir los niños?

Superadas!

imagen_blog-2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre las vacaciones de los niños, la pascua y año nuevo (si, todavía no me recupero) y 3 cumpleaños importantes esta segunda quincena, siento que estoy sobrepasada.

Me chocaron y choqué ayer, un hijo se fracturó la nariz con el golpe. La otra, que lleva en clases de natación 3 semana todos los días seguidos no se atreve a nadar sin alitas, el más chico (que no está yendo al jardín) anda corriendo como un loco por todos lados todo el día y a la vez no permite que me despegue de él ni un minuto, de verdad que me siento agotada!!!

Les pasa? Porque claro, uno está superada por la vida, muy muy acontecida, pero todos los niños están sanos, el choque no fue nada grave, tenemos trabajo y el pan escasea pero no falta. A lo mejor no vamos a pasar un verano sin polera, pero al menos vamos a tener verano, aunque sea con poncho, va a tener hartas horas de mar y arena hasta en el tuetano como corresponde…en esa reflexión viene la culpa. Porque qué derecho tiene uno a sentirse superada si en verdad no es nada grave lo que pesa, y reviso mi agenda amenazante y colapso de nuevo porque a mi día le faltan horas para armarse!

Como se organizan? Tienen algún dato para cuando se sienten superadas? Pueden pasar un verano feliz sin morir en el intento?

Vacaciones (y como no enloquecer ante la falta de ellas)

 

imagen_blog-1

Se acaba el colegio. Respiro para los niños y los papás también…se acaban las peleas a las 7 de la mañana. Los gritos de ponte el pantalón, lávate los dientes, ven para peinarte y apúrense niños que faltan 10 para las 8 también quedan en el pasado.

Sin embargo, se aparece amenazante un tremeeeendo fantasma, amenazante como ninguno, es la gran pregunta que todas las mamás nos hacemos apenas la navidad nos deja: Qué hago con mis niños veraneantes mientras yo trabajo??

Opciones hay mil, tiempo poco. El horario laboral no se reduce y los niños están aburridos. En el mejor de los casos, tenemos a alguna persona que nos ayuda en la casa y punto. En otro, aparecen las alternativas de campamentos de verano, en la municipalidad, colegio o jardines infantiles y en otros, la vecina buena onda que cuida a un par de niños en la cuadra y los manguerea en su patio, es la mejor opción.

En mi caso, soy de las que dejan que sus niños se aburran en vacaciones. Tengo la suerte de tener una persona que me los cuida en la casa. Eso sumado a que sólo trabajo en las tardes, me deja las mañanas libres para meterlos a clases de natación en la piscina municipal. Ellos alegan y hacen grandes berrinches, pero para mí el que los niños sepan defenderse en el agua es básico y esencial, así que los llevo igual. En las tardes, dejo que se aburran.

Los expertos aseguran que el aburrimiento es muy importante para desarrollar la creatividad, así que basándose en eso, las tardes de mis enanos tienen manguera, tierra, patio, muchos bichos y plantas que conocer. La verdad es que yo no estoy en la casa a esas horas para armarles panoramas. Les tengo prohibida la tele, y la comida a deshora así que no les queda más remedio que ingeniarselas, armar legos, castillos, jugar a las princesas, superhéroes, al almacén y lo que se les vaya ocurriendo. El otro día, llegué del trabajo y los encontré tirándose de guata en un resbalín que habían hecho pegando bolsas de basura. Uno corría al guataso mientras la otra lo mojaba con la manguera y vice versa. Se mataban de la rísa!

El verano es delicioso, pero cuando los papás tenemos que trabajar, no queda otra que entregar a los niños al aburrimiento, o ustedes son de otra idea? Espero sus comentarios!

Feliz navidad

 

blog-imagen

 

Que tiempos estos pre navideños no? Uf…andamos todos corriendo, todos comprando, todos buscando buenas opciones para regalar, los patines que se agotaron, los juguetes de Trolls que ya no quedan, las zapatillas de baby que obvio están todas vendidas y el regalo de la amiga secreta, que francamente te importa poco pero ocupa mucho tiempo en pensar y decidir…y la verdad es que poco pensamos en que a quien esperamos es al niño Jesús y no al ¡regalo de moda!

Buscando, craneando ideas, llegué a una moda española que francamente me encantó: La regla de los 4 regalos. Se trata de que los niños escriban en sus cartas al viejito cuatro cosas:

1 para leer

1 para usar

1 que quieran

1 que necesiten

Así partí donde tíos, abuelos y les pedí por favor un regalo a cada niño y nada más. Mal me fue…los abuelos les habían comprado autos descapotables, motos, piscinas inflables, trajes para nadar debajo del agua y un sinfín de chucherías,  los tíos también ya se habían preocupado de los regalos, así que mi regla de los cuatro se me fue a las pailas.

Seguí pensando, pensando y llegué a la conclusión que el mejor regalo que se le puede dar a los niños son experiencias. Como ya no puedo hacer los cuatro regalos, decidí que con marido les haríamos un regalo a cada niño y una experiencia. Al mayor le encanta escalar cerros y hacer picnics, listo. La segunda disfruta ir a la plaza con el papá y decorando galletas, listo. Al chico no hay nada que le guste más que el agua, y como no tenemos piscina, nos vamos a manguerear abrazados, escapando en el patio de la puntería del hermano mayor, como a él le gusta.

El resto es nuestra tradición de pascua: Misa a las 8, comida familiar y de ahí a la cama. los grandes nos quedamos haciendo sobremesa mientras los chicos duermen y se preparan para el desayuno contundente del 25, abrir los regalos, ir a ver a los abuelos y jugar jugar jugar.

Para mi la pascua es eso…la experiencia, creo que mis pollos lo que más van a recordar es el cordero de manjar del postre, llenar sus botitas con dulces y galletitas para el viejito, ir a darse la vuelta por la cuadra a ver si es que ven la luz de algún reno,  irse a dormir nerviosos para escuchar si viene el viejito y durante todo diciembre escuchar tooooodos los días los villancicos de Michael Bublé y Luis Miguel que la mamá adora. Ir a la casa del tata, ver como aparecen colgados en el pino juguetes nuevos todas las semanas, la mejor costumbre de mi papá, tiene un pino en el patio que decora con dulces, juguetes, chocolates y una manguera gigante, los niños pasan horas descubriendo nidos de pajaritos y cajitas con hot weells entre sus ramas.

Que linda es la navidad, que lindo es crear recuerdos en nuestros pollos,  me siento responsable de que el día de mañana sus navidades sean fechas alegres sólo por el lindo recuerdo que les he dejado con todas mis tradiciones y festejos, y de que nunca se olviden de que el real festejado es el niño Jesús.

Ustedes, hacen algo especial para estas fiestas?

La palabra que no quiero que usen con mi hijo

 

imagen_blog

Pasan cosas en las vísperas de la Teletón. Nos transformamos en un país solidario, humano, más unido. De alguna forma los chilenos nos transformamos en seres empáticos y generosos y muchas veces compasivos. Ahí es donde me quiero detener. La compasión.

Que de malo puede tener ser compasivo? Se preguntaran…pues nada! pero hay ciertas cosas que me gustaría contarles.

Cuando tienes un hijo discapacitado, andas más alerta. Casi a la defensiva. Tratas de llevar la lucha de tal forma que tu hijo no se de cuenta de que es difícil para ti. Tratas de que tu niño haga la vida lo más normal posible, de exigirle lo mismo que al resto y de potenciar sus habilidades y no sus dificultades. Te vas echando los dolores al hombro para avanzar lo más lejos. Pones los miedos en un saco y alejas el temor al futuro para comenzar a vivir el día a día. Te pones como leona al ver que la gente se le acerca y lo mira con pena, con compasión, pero pena, y generalmente viene esa palabra, que probrablemente viene sin mala intención de la boca de alguien desconocido, pero que te cala en los huesos y hiere en lo más profundo: Pobrecito.

Cuánto dolor causa esa palabra…no se lo pueden imaginar. Es por eso que hoy, el día de la Teletón, les quiero pedir que no usen el pobrecito. Que cambiemos la mirada hacia la discapacidad. Que los pobrecitos se transformen en que valiente, que fuerte, que seco es este niño.

El tener una discapacidad, ya sea física o intelectual, hace que el camino sea por sí muy difícil. Le añade peso a una carga que ya es pesada, pero si cambiamos la mirada, esa misma carga se hace más ligera y fácil de llevar.

Pobrecito es la palabra que prefiero no usen con mi hijo. Él es un niño activo, juguetón, cuiroso y maldadoso. Hace todo lo que hace un niñito de su edad pero de manera distinta. Se encuentra con dificultades y se adapta, se muere de la risa y se las ingenia. Hace feliz a su mamá, a sus hermanos y a todos los que lo rodean.

Si me preguntaran qué decir al ver un niño discapacitado, les diría sin dudarlo “Qué suerte” que suerte tener un niño fuerte. Que suerte tener a un luchador. Que suerte tener a un ingenioso guerrero que adapta su cuerpo para funcionar en un mundo que lo mira con pena.

Espero, con muchísimo temor, que mi niño en el futuro no tenga que enfrentar las miradas de lástima y los murmullos que enfrento yo cuando voy caminando con él en la plaza o el supermercado. Sus murmullos duelen, sus miradas disimuladas destrozan mi corazón. Me queda la tranquilidad de que él en su inocencia no capta estas miradas, y sólo percibe sonrisas y amor.

Si ven a un niño discapacitado y quieren saber algo, pregunten con naturalidad, pero por favor no murmullen, no apunten y no miren con disimulo. Y por favor, por favor, no usen la palabra pobrecito.

La Teletón es lo mejor que tiene Chile. Ayuda a una mirada inclusiva, sin lástima. Entrega rehabilitación a las familias y a los pacientes. Entrega prótesis y contención, entrega salud integral al discapacitado y su entorno. Durante estas 27 horas por favor no nos olvidemos que en cualquier momento, cualquiera de nosotros, así como me pasó a mi, podemos pasar a ser parte de la familia Teletón.

¡Me asaltaron!

foto-blog-me-asaltaron

 

Soy fan del persa Bio Bio. No fan de las de ahora que se puso de moda, no, no, no! Yo soy fan de las antiguas, iba los domingos desde que estaba en el colegio, seguí cuando entré a la universidad, de ahí cuando me puse a pololear, recién casada, embarazada, con guaguas portando, después caminando y así en todas las etapas. Fueron naciendo mis niños, seguimos yendo al persa y ellos aprendieron a enamorarse de sus galpones, de los pasillitos, de las miles de sorpresas que guardan sus rincones…en mi familia somos todos Persa Lovers!

Este domingo, que recién pasó, no fue la excepción. Fin de semana largo, relativamente poca gente en Santiago, y los niños estaban pidiendo hace semanas ir al persa. Tenían una platita ahorrada en sus alcancías y querían comprar unos juguetes. Yo por mi parte necesitaba unos libros y unas copas antiguas de cristalerías Yungay y mi marido quería comprar unos discos. Así todos felices partimos.

Franklin, Victor Manuel, Bio Bio…todas calles que he aplanado mil veces buscando tesoros y de repente Paf! siento un tirón en mi mochila. Estaba con una guagua en brazos y con otra de la mano y una señora de pelo largo, negro con algunas canas a mi lado. “Oiga, me está robando” Le dije….Noooo señora, como se le ocurre. Se veía segura, bien arregladita y tranquila. Metí la mano a la mochila sentí mi celular y pensé que a lo mejor no me habían robado. Mi marido, que  estaba con  mi hijo mayor, salió corriendo a perseguir a los acompañantes de la señora pero era complicado. Eramos dos con los 3 niños chicos, asustados y no sabíamos cuantos eran ellos. “Váyase señora, le dije” Total, sabía que no tenía plata en la billetera, solo los documentos y las tarjetas que podía bloquear al instante.

No nos pasó nada, pero la sensación es penca. Mala, pésima. Uno se siente inseguro. Preso de su ciudad. Ya no se puede caminar tranquilo porque piensas que en cada esquina hay alguien que te puede hacer algo.

Cuando contaba la historia, mucha gente me decía “Pero para qué vas al persa con niños chicos” Y por qué no, preguntaba yo? Es injusto! Siento que no nos tenemos por qué privar de las maravillas de nuestra ciudad, y me niego a dejar de ir a pasear al persa por culpa de una manga de delincuentes que se camuflan buscando a personas vulnerables para robar. No pienso nunca dejar de ir al Persa. No pienso dejar de conversar con los vendedores, ni menos comer los manjares deliciosos de los galpones…Me declaro indignada!