¿Algo más natural que el amor de madre?

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Hay algunas cosas que son más naturales que otras, está claro. Hace pocos días me preguntaron qué se sentía ser madre y la verdad es que no pude explicar con palabras, tuve que pasar a los gestos a apretarme el corazón y la guata. La palabra hablada no es natural, la maternidad sí.

Trata de explicar, con palabras, qué es ser madre sin usar gestos ¿puedes?. Seguramente no. Porque es demasiado visceral, mamífero, no mediado por la razón, “de guata” como se dice comúnmente. Aunque cada mujeres es un universo diferente podemos convenir que no hay relación más innata que la que se establece con nuestra cría, con nuestra guagua.

La relación con nuestros hijos es tan de cuerpo porque parte ahí y continúa ahí: brazos, abrazos, juegos, cosquillas, cariño, limpieza, cuidado. La relación con nuestra guagua es tan de piel porque pone en juego todo el extenso órgano que es la piel, para así recepcionar los estímulos del medio que me rodean y madurar neurológicamente.

La piel de la guagua está abierta a recibir las sensaciones corporales, las sensaciones táctiles que ayudarán al desarrollo cerebral, lo propiciarán en un ambiente adecuado. Por eso es natural para nosotras tocar suavemente y rodear al recién nacido de telas suaves y mantitas que lo mantengan confortable.

Nadie nos explicó a ciencia cierta como se acaricia a una guagua, nadie nos enseñó detalles,  pero lo hacemos a la perfección porque es natural. Es curioso que ser madre sea tanto de instinto y que busquemos tantos manuales y leamos tantos libros para intentar hacerlo bien. Es curioso que ser madre sea tan natural, pero que escuchemos tantos consejos y muchas veces nos dejemos llevar por esos.

¿No será mejor dejarnos llevar por lo que es natural? ¿seguir nuestro instinto y movernos según lo que indique visceralmente nuestro cuerpo que sabe bien de las necesidades de nuestras guaguas? Yo creo que sí, creo debemos confiar más en eso natural que somos y que se potencia con la maternidad. Creo que debemos escuchar menos y sentir más. Nuestro cuerpo sabe.

Es natural que nuestro cuerpo esté preparado para satisfacer las necesidades de nuestra guagua y es natural también que los niños pidan lo que necesitan, entonces le da pistas a nuestro cuerpo de cómo deberíamos actuar. Basta seguir las señales entonces, satisfacer las necesidades infantiles sin compararnos porque todos los niños son distintos también, con diferentes ritmos y necesidades.

Todos los niños necesitan a su mamá al natural y amarlos es natural para nosotras.

 

Varinia Signorelli

Psicóloga Clínica

www.supermadre.net

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