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Un fin de año más tranquilo para los niños: ¡Y para nosotras!

 

Los últimos meses del año suelen ser caóticos para nosotras las madres, nos llenamos de actividades propias de estas fechas y sentimos que tenemos que cerrar todos nuestros ciclos y los de nuestros niños de la mejor manera. Por lo mismo, creemos que tenemos que hacer un cierre memorable y perfecto de todos los ítems para que podamos irnos de vacaciones tranquilos e iniciemos mejor el año que viene.

Esta ilusión del cierre de todas las actividades nos llena de presiones innecesarias y nos sobre exige, logrando que recibamos las vacaciones exhaustas y sin ganas de nada. Además de los bien conocidos cierres de etapa, sumemos planificación de actividades familiares, de la oficina, las compras navideñas, el amigo secreto, la llegada del verano y una larga lista de etcéteras que se agregan a nuestra cuota de estrés de final de año.

¿Cómo podemos darnos cuenta que estamos estresadas?

La pregunta parecerá inútil, cada una de las estresadas sabemos bien que lo estamos, nos sentimos a mil por hora y la ansiedad nos inunda. Sin embargo a veces aparecen síntomas claro que nos dicen que debemos parar, que el estrés está bordeando ribetes patológicos y que debemos delegar.

Delegar es una palabra sencilla pero que nos cuesta muchísimo pronunciar, tiene que ver con entender que no podemos con todo y pedir ayuda con algunas cosas o simplemente dejar que fluya par que lo haga otro. No tomar todas las responsabilidades. Delegar implica confiar en que los otros también pueden y que, fundamentalmente, yo puedo dejar de preocuparme para que otro demuestre que es capaz y nos aliviane la carga. Delegar nos cuesta porque cuando alguien lo hace sin nuestra ayuda, sentimos que somos un poco prescindibles y eso molesta. Molesta hasta que le tomas el gusto a la despreocupación, aunque sea por un segundo.

Cuando vivimos con montos altos de estrés  aparecen distintas dolencias a las que tenemos que poner atención: tensión corporal, dolor de espalda, cambios de humor, contracturas, cefaleas,  alteraciones gastrointestinales, dificultades para dormir, tristeza y angustia, entre otros.

Cuando estamos estresadas nos paralizamos, la ansiedad es un motor y muchas veces nos ayuda a activarnos y preocuparnos de una tarea. Pero el estrés paraliza nuestra productividad, genera altos costos emocionales porque estamos en un lugar pero pensamos en otro, en el futuro, en lo que viene, lo que tengo que hacer. este ultimo punto altera nuestra relación familiar y fundamentalmente con nuestros niños. Los niños suelen vivir el aquí y el ahora, disfrutan más, sacan más el gusto de los panoramas y son más felices. Es importante para ellos que estemos presentes, no solo físicamente sino que conectados emocionalmente con sus necesidades y emociones. El estrés no nos deja conectarnos y nos quita paciencia, por lo que se verá afectado el vínculo con ellos.

Algunas recomendaciones para no vernos presos en la vorágine colmadas de estrés de fin de año:

  • Priorizar: Comprometernos a organizar lo realmente necesario, colaborar en otras cosas imprescindibles y lo demás delegarlo. En serio, no pasa nada.
  • Pedir ayuda: Pedir lo que necesitamos es básico para nuestra salud emocional, especialmente a fin de año. No tengas miedo, la primera vez cuesta pero luego te harás adicta al trabajo en equipo.
  • Cambiar de opinión: Dicen que debería ser un derecho de todas las personas y estoy de acuerdo. Si crees que te sumaste mucha exigencia, entonces habla con los involucrados y rearma el asunto. Es simple.
  • No busques la perfección: Los niños no necesitan momentos perfectos, te necesitan a ti. Esos detalles que sorprenden no necesitan de tanto esmero y dolor de cabeza. Basta con dejar fluir la mejor versión de ti misma.
  • Tiempo libre: No dejes de lado aquellas actividades que amas y no dejes de lado compartir tiempo de ocio con quienes amas. En esos tiempos que nos parecen vacíos es cuando más nos conocemos y acompañamos, es cuando más se fortalece el vinculo emocional entre los miembros de la familia.

¿Y tú? Qué harás para no estresarte este fin de año?

 

Varinia Signorelli C.

Psicóloga Clínica

@supermadreblog

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