Monthly Archives: Febrero 2017

Ingreso al jardín: una nueva etapa

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Nuestros niños crecen rápido y poco a poco su vida va pareciéndose más a la de un escolar. Llegan al jardín con su mochila tamaño mini y se nos llenan los ojos de lágrimas.

Es cierto que tenemos que prepararlos para el primer día de jardín. En este proceso necesitan de nosotros para acomodarse y sentirse confiados poco a poco con la nueva rutina, jamás será automático. Es sumamente importante que nuestros niños conozcan el lugar con antelación y puedan sentirse confiados del lugar donde estarán largas jornadas.

¿Cómo podemos apoyar a este ingreso al jardín y el cambio de rutina que esto implica?

  • Lo primero y sumamente importante es que nos reunamos en familia y podamos conversar y dejar en claro cuales serán los cambios, qué implica la nueva rutina, qué se espera de cada uno de nosotros, lo que extrañaremos de las vacaciones y lo positivo de este nuevo período (ser sinceros en que nos extrañaremos y darle sentido a lo que viene. Es importante que cada uno de los miembros de la familia pueda dar sugerencias a lo que a rutina se refiere y armar juntos el plan de acción)
  • Tratar de poner en práctica estos nuevos cambios de rutina, ojalá una semana antes que comience el período de jardín: dormir temprano, despertar a la hora acordada y comer en los horarios similares a como lo haremos en los días de rutina. De esta manera evitaremos el levantarnos tarde (y las dificultades que esto trae) y el hambre que puede darle a nuestros niños en el jardín en horarios cuando no tendrán posibilidades de comer.
  • Evitar las verbalizaciones negativas en torno al periodo que viene. Nuestra actitud, nuestras palabras, nuestro ejemplo constituye realidad en nuestros niños, es importante que vean una actitud positiva y adecuada en nosotros: los niños ven, los niños hacen.
  • Al dejarlos en el jardín debemos ser completamente verdaderos y transparentes, sin mentiras ni chantajes (evitar el “te compraré un regalo si te quedas”, “te esperaré parado acá afuera de la sala”, etc.) , tampoco irse a escondidas , ya que éstas prácticas hacen que los niños se sientan inseguros y se preocupen más. 
  • Si nuestro hijo llora o no quiere entrar a la sala, acompañar y contener hasta que lo haga y se quede tranquilo. Jamás debemos dejar a nuestros hijos llorando u obligarlo a entrar; a pesar que estas practicas pueden ser más fáciles para el adulto, los niños lo resienten y es perjudicial para su desarrollo emocional.
  •  Es normal que a nuestros hijos les cueste un poco quedarse en el jardín, a veces los veremos más irritables (por el sueño principalmente) o con menos apetito. Sin embargo esperaremos un par de semanas y todo debería volver a la normalidad. Si continúan las dificultades vamos a indagar o a revisar qué es lo que puede estar pasando y qué preocupa a nuestro hijo.

Poco a poco verás como va sorteando dificultades, haciendo amigos, aprendiendo y desplegando todas sus habilidades. Confía en él, confía en ti.

 

Varinia Signorelli Creus

www.supermadre.net

Esos pequeños amores de la vida

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El primer lazo de amor, ya sea para niños o para niñas, es la madre. Esa persona que te sostiene al salir al mundo, te alimenta y te cuida. El cachorro humano nace indefenso y al ser tú quién lo satisface en sus necesidades se genera el primer lazo de amor que lo aferra a la vida. De la misma manera nosotras nos enamoramos de nuestros cachorros, cómo no amarlos: tan indefensos, chiquititos, tiernos y lindos. Es ese sentimiento el que asegura tu cuidado. No puedes dejar de cuidarlo, mirarlo y amarlo. es así y gracias a ese lazo de amor, que crecen sanos y fuertes, sobreviven a ese primer soplo de aire y se quedan contigo.

¿cómo sabe mi hijo que lo quiero?

  • Cada vez que lo miras puede sentirlo.
  • Con cada caricia, cuidado, muda y baño lo percibe.
  • Cada vez que lo calmas lo siente.
  • Cada vez que está cerca de tu cuerpo lo intuye.
  • Cada vez que lo alimentas se establece.
  • Cada vez que le juegas puede retribuírtelo.

Ese lazo seguro que construyes día a día con dedicación y amor de mamá lo marca la vida entera. Lo marca porque configura su autoestima, hace que se sienta valioso, se siente respetado y querido, tus besos y abrazos le hacen sentirse merecedor de lo mismo y seguramente es lo que buscará cuando vuele lejos tuyo y quiera buscar a quién dar su amor.

Ellos y ellas, nuestros hijos e hijas llevan el sello de nuestro amor, de nuestro buen trato, a donde quiera que vayan. Son ellos quienes en cada seguridad de sus pasos dan luces de las veces que los levantaste, los cuidaste, los consolaste, los acariciaste cuando se sentían desvalidos. Siempre volverán a la madre, siempre porque es ahí dónde se sienten seguros. Eres tú quien con tu tiempo, dedicación y mirada construiste esa sonrisa que hoy ves jugar con sus amiguitos. Tú mamá lograste que ese ser humano sea ahora el que corra por la casa y cante canciones. Tú y nadie más que tú convertiste ese pequeño amor en el que sostiene y sostendrá a tu cachorro de por vida.

Es cierto cuando dicen que el amor salva vidas, el amor construye caminos en lo imposible, el amor hace creer, el amor crea, el amor establece y restablece. El amor puro se refleja en la pureza de tu hijo y tu amor construye todo lo que rodea a tu pequeño.

Feliz día del amor porque este debe ser el más puro y verdadero. El amor existe y lo inventaron los niños.

 

Varinia Signorelli

Psicóloga Clínica

www.supermadre.net

Amor incondicional

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Escribo este post navegando en algún lugar de océano atlántico. Mis hijos hombres juegan, mientras con mi reina, mi única niñita vemos la doctora juguetes. Ella sin pijama, con pañitos húmedos en la frente, guatita e inglés y sin ganas ni siquiera de que me le acerque, igual me deja hacerle cariño en la cabecita mientras esperamos que la fiebre baje…pasó el rato y cayó mi hijo mayor y a la hora siguiente, el más chico. Ayer vomitaron al papá de pies a cabeza y hoy simplemente vuelan en fiebre. No tenemos mucho que hacer, estamos en un lugar desconocido, invitados a veranear por los abuelos y la verdad es que tampoco podemos embarrarle las tan esperadas vacaciones a abuelos, hermanos y primos, así que con el papá decidimos turnarnos con alegría. ¿Alegría? ¡Sií! sin duda es una lata que los niños se enfermen en vacaciones, pero se siente una tranquilidad infinita el poder estar con los enfermitos todo el día, no tener que salir a trabajar y dejarlos encargados. Ver como pasan las horas del día y uno con la guata apretada sabiendo que la pobre está bien cuidada pero queriendo estar con la mamá, mientras uno tiene que calentar asiento, porque seamos sinceros, la productividad cuando un niño está enfermo es casi nula. ¿Tendrá algo que ver esto con el día del amor? Me parece que tiene todo que ver. Mis hijos me han enseñado el amor verdadero. Con eso, no quiero que se pique el progenitor, pero la verdad es que siento que el único amor que está garantizado y sabemos vamos a sentir por siempre, es ese amor incondicional, desgarrador y a toda prueba que nos hacen sentir los niños. Las patitas gorditas, manitos cochinas, besos chupeteados, explosiones estomacales, escupos varios, patadas y tiradas de pelo lo son todo para uno! La magia de como el amor se va multiplicando cada vez que nace un nuevo hijo es increíble. El ver como la energía crece según las necesidades de cada hijo es lo máximo. El mes del amor, es para mi el mes de mis más grandes amores. Insisto, que el papá no se enoje, pero de verdad estos enanos lo son todo, con ellos nos nace darnos por completo, creo que con el marido nace también, pero pasa más porque en algún minuto de la vida decidimos entregarnos en lo bueno y en lo adverso, y esa decisión la vamos retomando cada vez que es necesario. ¿A ustedes les pasa? ¿Cómo viven este amor tan vivo, puro e incondicional que nos hacen sentir los niños?