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Nuestros niños: fin de año

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Las fiestas de fin de año están muchas veces centradas en la familia y por ende, en los más pequeños de las casa. Buscamos que ellos lo pasen bien y disfruten. Con la navidad nos pasa que es más fácil motivar a los pequeños, pero ¿cómo hacerlo con el año nuevo?. Generalmente la temporalidad no está adquirida como tal, en los más pequeños, entonces ¿cómo hacerles comprender que termina el año?

Es sencillo, los niños son concretos por lo que te sugiero que partas el año con un calendario grande en un lugar visible, ahí escriban los deberes, los cumpleaños y, fundamentalmente, vayan tarjando o sacando, los días que pasan. Así poco a poco los niños irán incorporando el concepto de días, semanas, meses y años. Este nuevo año es perfecto para partir con esta actividad que sirve para estrechar nuestro vinculo con los niños y compartir de una manera diferente.

Todos los niños deberían tener un cierre de año conociendo cuales fueron sus mayores logros y virtudes. Así como nosotros cerramos con el balance y repasando nuestro mejores y peores momentos, claro que con ellos destacaremos lo positivo: lo buen amigo que son, lo generosos que suelen ser con sus hermanos, lo esforzados, o creativo, lo solidario, lo hábil, etc. Pero digámoslo. Los niños también necesitan que les digamos lo buenos que son. Sirve para motivarlos y para construir una adecuada autoestima.

Tal vez cena de año nuevo es el momento para hablarles y hacerles ver lo maravillosos que son. De la misma manera contémosle cuales son las metas familiares para este 2017 y en qué pueden ayudar para aportar a la familia. Es positivo para que se sientan parte de la familia y valiosos para ésta.

No importa cuan pequeño sea tu hijo, deberíamos hablarles claramente ya que nos entienden. Tener ritos familiares, tradiciones y costumbres nos distinguen. Construyamos las propias con nuestros pequeños y hagamos de estas fiestas de fin de año la oportunidad para unirnos más.

Varinia Signorelli.

www.supermadre.net

Feliz navidad

 

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Que tiempos estos pre navideños no? Uf…andamos todos corriendo, todos comprando, todos buscando buenas opciones para regalar, los patines que se agotaron, los juguetes de Trolls que ya no quedan, las zapatillas de baby que obvio están todas vendidas y el regalo de la amiga secreta, que francamente te importa poco pero ocupa mucho tiempo en pensar y decidir…y la verdad es que poco pensamos en que a quien esperamos es al niño Jesús y no al ¡regalo de moda!

Buscando, craneando ideas, llegué a una moda española que francamente me encantó: La regla de los 4 regalos. Se trata de que los niños escriban en sus cartas al viejito cuatro cosas:

1 para leer

1 para usar

1 que quieran

1 que necesiten

Así partí donde tíos, abuelos y les pedí por favor un regalo a cada niño y nada más. Mal me fue…los abuelos les habían comprado autos descapotables, motos, piscinas inflables, trajes para nadar debajo del agua y un sinfín de chucherías,  los tíos también ya se habían preocupado de los regalos, así que mi regla de los cuatro se me fue a las pailas.

Seguí pensando, pensando y llegué a la conclusión que el mejor regalo que se le puede dar a los niños son experiencias. Como ya no puedo hacer los cuatro regalos, decidí que con marido les haríamos un regalo a cada niño y una experiencia. Al mayor le encanta escalar cerros y hacer picnics, listo. La segunda disfruta ir a la plaza con el papá y decorando galletas, listo. Al chico no hay nada que le guste más que el agua, y como no tenemos piscina, nos vamos a manguerear abrazados, escapando en el patio de la puntería del hermano mayor, como a él le gusta.

El resto es nuestra tradición de pascua: Misa a las 8, comida familiar y de ahí a la cama. los grandes nos quedamos haciendo sobremesa mientras los chicos duermen y se preparan para el desayuno contundente del 25, abrir los regalos, ir a ver a los abuelos y jugar jugar jugar.

Para mi la pascua es eso…la experiencia, creo que mis pollos lo que más van a recordar es el cordero de manjar del postre, llenar sus botitas con dulces y galletitas para el viejito, ir a darse la vuelta por la cuadra a ver si es que ven la luz de algún reno,  irse a dormir nerviosos para escuchar si viene el viejito y durante todo diciembre escuchar tooooodos los días los villancicos de Michael Bublé y Luis Miguel que la mamá adora. Ir a la casa del tata, ver como aparecen colgados en el pino juguetes nuevos todas las semanas, la mejor costumbre de mi papá, tiene un pino en el patio que decora con dulces, juguetes, chocolates y una manguera gigante, los niños pasan horas descubriendo nidos de pajaritos y cajitas con hot weells entre sus ramas.

Que linda es la navidad, que lindo es crear recuerdos en nuestros pollos,  me siento responsable de que el día de mañana sus navidades sean fechas alegres sólo por el lindo recuerdo que les he dejado con todas mis tradiciones y festejos, y de que nunca se olviden de que el real festejado es el niño Jesús.

Ustedes, hacen algo especial para estas fiestas?

La palabra que no quiero que usen con mi hijo

 

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Pasan cosas en las vísperas de la Teletón. Nos transformamos en un país solidario, humano, más unido. De alguna forma los chilenos nos transformamos en seres empáticos y generosos y muchas veces compasivos. Ahí es donde me quiero detener. La compasión.

Que de malo puede tener ser compasivo? Se preguntaran…pues nada! pero hay ciertas cosas que me gustaría contarles.

Cuando tienes un hijo discapacitado, andas más alerta. Casi a la defensiva. Tratas de llevar la lucha de tal forma que tu hijo no se de cuenta de que es difícil para ti. Tratas de que tu niño haga la vida lo más normal posible, de exigirle lo mismo que al resto y de potenciar sus habilidades y no sus dificultades. Te vas echando los dolores al hombro para avanzar lo más lejos. Pones los miedos en un saco y alejas el temor al futuro para comenzar a vivir el día a día. Te pones como leona al ver que la gente se le acerca y lo mira con pena, con compasión, pero pena, y generalmente viene esa palabra, que probrablemente viene sin mala intención de la boca de alguien desconocido, pero que te cala en los huesos y hiere en lo más profundo: Pobrecito.

Cuánto dolor causa esa palabra…no se lo pueden imaginar. Es por eso que hoy, el día de la Teletón, les quiero pedir que no usen el pobrecito. Que cambiemos la mirada hacia la discapacidad. Que los pobrecitos se transformen en que valiente, que fuerte, que seco es este niño.

El tener una discapacidad, ya sea física o intelectual, hace que el camino sea por sí muy difícil. Le añade peso a una carga que ya es pesada, pero si cambiamos la mirada, esa misma carga se hace más ligera y fácil de llevar.

Pobrecito es la palabra que prefiero no usen con mi hijo. Él es un niño activo, juguetón, cuiroso y maldadoso. Hace todo lo que hace un niñito de su edad pero de manera distinta. Se encuentra con dificultades y se adapta, se muere de la risa y se las ingenia. Hace feliz a su mamá, a sus hermanos y a todos los que lo rodean.

Si me preguntaran qué decir al ver un niño discapacitado, les diría sin dudarlo “Qué suerte” que suerte tener un niño fuerte. Que suerte tener a un luchador. Que suerte tener a un ingenioso guerrero que adapta su cuerpo para funcionar en un mundo que lo mira con pena.

Espero, con muchísimo temor, que mi niño en el futuro no tenga que enfrentar las miradas de lástima y los murmullos que enfrento yo cuando voy caminando con él en la plaza o el supermercado. Sus murmullos duelen, sus miradas disimuladas destrozan mi corazón. Me queda la tranquilidad de que él en su inocencia no capta estas miradas, y sólo percibe sonrisas y amor.

Si ven a un niño discapacitado y quieren saber algo, pregunten con naturalidad, pero por favor no murmullen, no apunten y no miren con disimulo. Y por favor, por favor, no usen la palabra pobrecito.

La Teletón es lo mejor que tiene Chile. Ayuda a una mirada inclusiva, sin lástima. Entrega rehabilitación a las familias y a los pacientes. Entrega prótesis y contención, entrega salud integral al discapacitado y su entorno. Durante estas 27 horas por favor no nos olvidemos que en cualquier momento, cualquiera de nosotros, así como me pasó a mi, podemos pasar a ser parte de la familia Teletón.