Monthly Archives: Octubre 2016

 

imagen_blogA más de alguna le habrá pasado. Tuve a mi guagua 20 días con diarrea…sí 20 días, 3 fines de semana completos, un sin fin de panoramas embarrados (por no usar la frase en buen chileno que estás pensando en este momento) y una cantidad de rollos que me pasé infinitos. Pensé que tenía desde las enfermedades más catastróficas hasta un virus.

Fue en esa desesperación (y en esos 4 cambios de ropa diarios) que reparé en un detalle. Todos los bodies Opaline tienen la parte de la cabecita con un especie de apertura extra que nunca, con ninguno de mis hijos anteriores, había significado alguna utilidad…hasta ahora.

 

Fíjense ustedes (y esto a modo de dato) que descubrí que esa apertura es para sacarle el body hacia abajo, sin correr el riesgo de que todo lo que “sobresalía” del pañal ensuciara más a mi guagua.

 

Sentí casi que descubría la pólvora! El mejor invento de la historia del mundo! Permitiía que la suciedad del pañal no se esparciera a la guatita, a la espalda, a los hombros y a que además su cabecita no quedara con restos y aunque igual lo metía bajo el chorro el agua cada vez que lo mudaba, al menos el cambio de ropa no era 4 veces al día, si no que sólo body.

 

La utilidad es gigante. Se saca un bracito, luego el otro y listo! Body afuera, guagua limpia y potito listo para ser lavado.

 

Sinceramente no sé cómo en cinco años de madre nunca, pero nunca me pregunté en la utilidad de esos pliegues en los bodies!

 

El origen de la enfermedad nunca lo supe, lo que sí aprendí es que los genios inventores de los bodies de guagua eran cerebros adelantados!   

Un dato útil, cortito y que espero les tanto como a mi!

Nuestro hijo mayor

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Es verdad que queremos a todos nuestros hijos, pero eso de querer a todos por igual es imposible. Es imposible porque son personas distintas y nosotras, fundamentalmente, somos distintas madres (por los distintos momentos) con cada uno. No quiere decir que tengamos hijos favoritos o queramos más a uno que a otros, aunque a algunas a veces les pase.

Quiere decir que solamente los queremos distinto, a cada uno por lo que es, por lo que entrega, por lo que necesita y fundamentalmente por el momento que vino a llenar en nuestras vidas.
Nuestros hijos mayores y nosotras tenemos una conexión única que solo el tiempo nos ha dado. Una conexión que permite sintonizarnos para ambos lados.
Nuestros hijos mayores conocieron a la mamá en pañales, esa asustada, esa con la torpeza y la dulzura de quién hace por primera vez.
Nuestros hijos mayores fueron al pediatra y a la urgencia, durante su primer año de vida, seguramente más veces que nosotras en toda nuestra vida: sin tener ninguna enfermedad crónica, por cierto.

Nuestros hijos mayores se llevaron lo mejor de nuestra poca flexibilidad: algunos no prueban azúcar, sal ni alimentos elaborados fuera hasta los 3 años. No ven televisión hasta los 4, son mega estimulados y hacemos lo imposible porque vayan adquiriendo los hitos del desarrollo tal como dice el manual.

Nuestros hijos mayores tienen de madre a la del libro de moda, esa que dice cómo actuar frente a distintos momentos, mientras no creemos tanto en nuestro instinto porque el manual es como debe ser.
Nuestros hijos mayores no han perdonado por el punto anterior y por muchas otras cosas, conocen nuestra vida porque es parte de la de ellos, porque es toda su vida la tuya y guarda secretos de conversaciones y miradas que no pasaron desapercibidas. Nuestros hijos mayores creen que no sabemos que lo sabe todo.

Nuestros hijos mayores saben lo que nos pasa con solo mirarnos, un solo scanneo de la situación nos descubre y se anteponen. Así como nosotros los leemos a ellos y deberíamos anteponernos, ellos nos perciben y nos lo dicen.
Nuestros hijos mayores son sabios como abuela y nos enseñan todos los días.

Nuestros hijos mayores nos ayudan a entender a sus hermanos pequeños, ellos han hecho que los hermanos tengan una mamá más relajada, genuina, torpe y menos perfecta. Que no lee libros ni columnas para saber qué hacer.

Nuestros hijos mayores ganaron hermanos y una madre más normal, que solo juega a ser Supermadre, pero que es todo lo desastre que somos las madres verdaderas.

Varinia Signorelli

www.supermadre.net

 

Semana Internacional de la crianza en brazos 2016

 

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Desde el 5 de Octubre y hasta el 10 del mismo mes, se celebra la Semana Mundial de la Crianza en Brazos, organizada por la Asociación Internacional Babywearing International (http://babywearinginternational.org).

Este año el slogan es “El mejor lugar” haciendo énfasis en lo que significa para el recién nacido y su madre, el poder mantenerse en contacto. El recién nacido pasa abruptamente de un ambiente mamá a uno vacío, sin ella: el hecho de poder estar en contacto piel con piel con su madre genera un sentimiento de tranquilidad que promueve un adecuado ambiente para su desarrollo.

La Semana Internacional de la Crianza en Brazos busca poner sobre la mesa las ventajas que el contacto y la crianza en brazos, brinda tanto a guaguas como a sus madres/padres. Pero, ¿cuáles son estos beneficios?

Hasta hace pocos años atrás, cuando nosotros éramos niños decían que cargar a los niños en brazos era “malcriarlos, gracias al avance de las neurociencias sabemos hoy en día que son múltiples los beneficios

 

Dentro de los ítems más destacados, que generan que día a día más madres y padres adhieran a cargar a sus hijos en mochilas de porteo ergonómicas o fulares, están:

 

*Los niños que son llevados en portaguaguas ergonómicos lloran menos

*Manos libres para quien portea ( lo cual facilita cuando tenemos más de un hijo o muchas actividades que realizar)

*Alivio de cólicos y menos reflujo

*Aumenta la producción de leche materna

*Alivia el dolor de espalda

*Mejora el desarrollo físico: la guagua duerme mejor, desarrollo adecuado de caderas, columna y cráneo; regula temperatura corporal, ritmo cardíaco y respiratorio.

*Promueve un adecuado desarrollo emocional: socializa e integra al medio que lo rodea, se siente más seguro de la satisfacción de sus necesidades, fortalece el vinculo afectivo.

*Te ayuda a generar endorfinas y oxitocina que provoca sensación de bienestar.

 

Es importante que el portaguagua que elijamos sea ergonómico, para reconocerlo debes estar atenta a las siguientes señales:

 

  • La espalda de tu hijo debe tener una curvatura en forma de C.
  • Las piernas de tu guagua deben quedar con las rodillas más altas que sus caderas, separadas entre sí y formar un ángulo de 90º
  • Tu guagua debe quedar en altura, al alcance de tus besos.
  • El peso de la guagua debe quedar cómodamente repartido entre tus hombros y tus caderas.

 

Finalmente los brazos de la madre o de quién “me quiere”, son el mejor lugar para crecer y mantenernos seguros cuando somos niños. Esta seguridad deja una base solida para los movimientos que deba realizar en el medio en el que se desenvuelven los niños. Es decir, mientras más cerca del cuerpo de la madre hayamos estado cuando guaguas, más seguros estaremos de desenvolvernos en la vida cotidiana a medida que vamos creciendo. Los niños no quieren brazos, los necesitam.

Celebraciones de este tipo hacen que tengamos mayor conciencia acerca de la necesidad que tienen las guaguas y los recién nacidos de ser mirados y tratados con respeto y amor desde el primer día. Y que gestos como éstos hacen la diferencia entre una crianza más relajada que permite libertad de movimiento tanto para madres como para niños.

Varinia Signorelli

www.supermadre.net