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Datos para Mamá Opaline: Los niños & la tecnología

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Me parece que cada familia ordena sus prioridades y se reúne en torno a espacios o actividades que les parezca importante fomentar y compartir. En el caso de los centros de entretención que se basan en televisores, me parece que existen otro tipo de actividades que fomentan mejor el vínculo, el intercambio afectivo y el conocimiento de los miembros de la familia. Sin embargo si no se hace reunión exclusiva en torno a éstos, si se comparten otras instancias también en donde la tele no sea un pretexto, está bien.

Debe equilibrarse y fomentar el encuentro afectivo, de conversación entre los miembros de la familia para no correr el riesgo que nuestros niños crezcan sintiéndose solos o en un entorno con escaso contacto afectivo.

Insisto en que es más beneficioso para la familia que nos contactemos en actividades que podamos interactuar cara a cara, en las que nos miremos a los ojos y ayuden a conocernos y a saber como se está sintiendo el otro. Básicamente porque es la interacción que los niños deben aprender para sortear las dificultades y las tareas en la adultez e inmediatamente entre pares.

Pasa a veces que los niños no saben jugar en el colegio con otros niños, porque no tienen un aparato de televisión o un playstation en este lugar, y como no tienen esa vivencia de interacción en familia, quedan aislados o aburridos en el contexto escolar. Los padres deberíamos, más que usar la tecnología para vincularnos con nuestros hijos, usarla para enseñarles a medirse en ésta y a tener cuidado para no exponerlos, sin resguardos, a un espacio que es complejo. Las tecnologías de juegos interactivos son mejores, ya que permiten que los niños se ejerciten corporalmente. Lo ideal es que jueguen una hora diaria como máximo y que inviten amigos o que integren a otro miembro de la familia. Cuando se hace de esta manera, cuando participamos de la actividad con nuestros niños y cuidamos el tiempo para que lo alternen el contacto directo con pares en otras actividades, puede ser favorable ya que los últimos estudios en neurociencia indican que esta actividad genera nuevas conexiones neuronales que fomentarían la capacidad de razonamiento, obtención de metas, planificación. Siempre y cuando sea un uso supervisado y alternado con otras interacciones cara a cara.  

 Es necesario el control parental, la supervisión, pero profundamente el acompañamiento. Un niño que se siente solo, cuando tenga inquietudes frente a un tema, va a buscar respuestas de la manera que tenga más a mano y sin acercarse a un adulto significativo. Un niño que tiene acceso a internet sin supervisión, es como un niño que sale a la calle solo: evidentemente no puede hacerlo porque estaría frente a muchos riesgos que aún no sabe como evitar, por otro lado podría no tener claro el camino y entrar en sitios peligrosos para él. Las palabras más buscadas, en internet, por los niños entre 6 y 12 años es “sexo” y “Porno”, claramente porque es de lo que menos hablamos los adultos con ellos. Los invito a “googlear” ambas palabras y ver las imágenes e información a la que están expuestos los niños al hacer un ejercicio tan simple como este. Entonces es necesario el corta fuego, es necesario la revisión del historial, es necesario el control parental y fundamentalmente sentarnos junto a nuestros hijos cuando están navegando en inet o viendo tv. Así poder ir guiando lo que vemos, ir orientado, sugiriendo y contestando preguntas. Compartir es básico, conectarse afectivamente. Insisto. Sugiero evitar que los niños estén expuestos a internet sin supervisión, es preferible que no tengan acceso entonces. Que lo hagan cuando estén las condiciones necesarias para estar resguardados frente a las dificultades que podrían generarse. Debemos enseñarles a no acceder si no hay un adulto con ellos.  

Me parece buena idea sacar la tv de los dormitorios, sin duda. Dar espacio a un descanso sin alteración previa (deben estar lejos del computador y de la tv. Por lo menos 45 minutos antes de dormir para propiciar un buen descanso) y evitar que estén expuestos a contenido poco adecuado para su edad sin acompañamiento. Sería bueno que todo elemento tecnológico tenga una ubicación que nos permita supervisar, acompañar, no permitir que los niños exploren el ciberespacio en soledad (desde sus teléfonos por ejemplo). Recordemos que están expuestos a diversas situaciones en las que pueden verse gravemente afectados. Una hora diaria, en compañía de un adulto que esté en sintonía con lo que está haciendo el niño (que esté concentrado en lo que pasa ahí y no en su propio smartphone). Un adulto que sea significativo para el niño y que vaya explicando. A medida que van teniendo guías en torno a lo que pase en inet sabrán sortear las dificultades que se vayan presentando a medida que crecen y que les vamos dando permiso para realizar actividades virtuales solos.

¿Qué opinas?

 

¿Quieres conocer más datos sobre la vida emocional y crianza de tu guagua?

Entonces no te pierdas los datos que voy a ir escribiendo en nuestro blog Opaline para que conozcas en profundidad lo que tu hijo necesita en cada etapa de la vida y así acompañar a todas las Mamá Opaline.

¿Tienes preguntas?

Puedes dejarnos tus dudas e inquietudes, acerca del desarrollo emocional de tu hijo o hija, bajo este post.

Además estaré conectada dos veces en el mes, para que conversemos de manera virtual sobre el desarrollo emocional de nuestros niños y niñas ¡Te espero!

 

Varinia Signorelli

Psicóloga Infantil & Femenina

www.supermadre.net

Hábitos: difícil pero no imposible

Hábitos en los niños

 

 

 

 

 

 

 

Hay cosas que como mamá me han costado más y otras menos…no sé a ustedes, pero esto de ser papás tiene cada día su afán, y es así como al pasar los días, semanas y años he ido descubriendo habilidades que tengo y otras que tengo que adquirir.

¿Lo más complicado? Inculcar hábitos.

Personalmente no me puedo acostar sin lavarme los dientes, no puedo partir el día sin ducharme y me cuesta dormir si no leo antes algo. Esos son hábitos que mis papás deben haber inculcado en mi muy muy chica y sin darme cuenta, el librito en el velador o leerme el diario en las mañanas son necesidades básicas. Increíble, pero pese a tenerlo tan metido en mi persona, me cuesta harto hacerlo con mis niños.

Llega la noche, uno llega cansada del trabajo, la persona que te cuidó a tus hijos también está agotada y ellos (a eso de las 7,30) son más monstruitos que criaturitas adorables. La lucha por lavarse los dientes y leerles un cuento se me hace eterna y tediosa. La mayoría de las veces doy la pelea, pero de verdad hay otras en que sencillamente el obligarlos a lavarse los dientes después de la última leche se me hace de verdad cuesta arriba. Algunas me hago la tonta, la mayoría los levanto, ellos creen que van a jugar y no. Cual sargento me instalo en el baño para que el lavado de dientes sea eso y nada más.

Me pasa también en el almuerzo. Generalmente alcanzamos a comer juntos, bien rápido porque yo me tengo que ir a trabajar. Entonces entre la rapidez y no querer que la comida con la mamá sea una mala experiencia, los dejo que se paren de la mesa antes de que todos terminen de comer. Ese hábito me interesa mucho que lo tengan, pues para mi siempre el almuerzo fue la instancia de conversación con mis papás y hermano…pero al parecer la mayoría de los días prefiero no pelear y dejar que el mayor se tome un yogurt mientras la otra come la ensalada y el tercero juega con sus autitos.

Otras cosas se me hacen fáciles: El rezar antes de quedarse dormidos o que coman la comida que haya no es problema. Tampoco es problema el que a las 8 estén con pijama y listos para cerrar los ojos. Pero de verdad que el enseñarles a esperar al hermano que termine de comer, el guardar los juguetes cuando terminan de usarlos o hacer la cama los fines de semana me significan una lucha tan grande, que muchas veces termino cediendo o haciendo las cosas yo.

Los hábitos que para mi son básicos:

-Lavarse la cara y las manos antes de comer

– Limpiarse las orejas. Detrás de las orejas en el baño y el pabellón con cotonitos.

-Mantener la nariz limpia. Cuando son chicos, les pongo fisiolimp y de ahí aspiro. Ya de grandes se acostumbran y andan pidiendo que se las limpie siempre que sienten algo.

– Cortarse las uñas. Mis niños saben que eso si o si pasa el domingo en la noche.

– Lavarse los dientes en la mañana, después de almuerzo y en la noche (la hora de la pelea)

– No pararse de la mesa hasta que todos hayan terminado de comer.

– Ordenar sus juguetes antes de dormir.

– Leer un cuento y rezar.

¿A ustedes les pasa? ¿Qué cosas de ser papás les cuestan mucho y otras no? ¿Logran que el cansancio del final del día no les gane y siguen siempre al pie de la letra sus reglas de crianza? ¿Tienen reglas de oro en las casas que no ceden ante nada?

Los especialistas aconsejan que siempre seamos firmes y consecuentes. Es decir por más cansados que estemos tienen que respetar las reglas, en mi caso el ponerse pijama, lavarse los dientes, rezar y dormir. Pero como tengo que hacer todo esto en media hora, muchos días estoy tentada de hacerme la tonta con las reglas, acostarlos a todos en mi cama y dormirnos felices los cinco a la vez. Ustedes…¿lo logran?