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Dato para mamá Opaline: ¿Por qué los niños mienten?

niño que miente

Mi hijo mayor tiene 5 años y es un niño delicioso, tranquilo, juguetón, normal a los de su edad. Le encanta jugar con los super hérores (creo que es el periodo más agotador) ya que están todo el día pensando y viviendo como tal.

Además está empezando a decir ciertas “mentiras” que me imagino son clásicas de la edad. Cuando llamo a la casa desde la oficina y le pregunto si se comió toda la comida siempre me dice que sí, cuando en verdad dejó casi todo. Y así cuando inventa cosas que le pasan y que no son verdad. Creo que está empezando la edad de la creatividad y la imaginación a full, pero cómo enseñarles cuando pasan de la fantasía a la mentira?

El otro día me llamaron del colegio para avisarme que un niño lo había mordido en el brazo y le dejó una marca, pero que él lo había provocado porque le pegó con el spiderman que llevó escondido en la mochila, sin que yo supiera (el colegio tiene prohibido que los niños lleven ciertos juguetes de la casa porque provoca peleas, celos, etc.). Cuando llego a la casa y le pregunto, como todos los días, cómo le fue en el colegio, él me contesta que todo bien y yo tratando de que me cuente, le digo, ¿qué te pasó en el brazo? ¿Por qué tienes esa marca? Y me contestó que se había caído y se había pegado. Le digo que la mamá siempre sabe todo, que tiene informantes en todos lados y que a ella nunca se le miente. Le pregunto de nuevo qué le pasó y se puso a llorar contándome lo que realmente habría sucedido. Lo abracé y le dije que eso no se hacía, pero lo que importaba en ese momento era que entendiera que tiene que decir la verdad siempre, aunque sea algo bueno o malo.

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Creo que es importante hablar con nuestros cachorros y desde chiquititos inculcarles los valores de la verdad y la honestidad. Todos mentimos cuando niños alguna vez, otros más otros menos, pero lo importante es que sepan entender el por qué de la mentira. Quizás si lo hace seguido, es porque algo lo atormenta y nos está dando una señal de alerta que no podemos obviar.

Aquí les dejo una pauta para que podemos emplear con nuestros hijos:

– Dar ejemplo: Es difícil pedirle que no mienta si nosotros lo hacemos de forma habitual. Frases tan comunes como decir “Si me llaman por teléfono, di que no estoy”, pueden confundir al niño si luego le recriminamos por decir él algo parecido.

– Crear un clima de confianza que le sirva para tener la seguridad de que puede contarnos todo con tranquilidad y sin miedo.

– Explicarle claramente la diferencia entre la verdad y la mentira. Esto es especialmente importante en edades tempranas, donde, además, ajustaremos la explicación a su edad.

– Felicitarle cuando nos diga la verdad, especialmente si la misma conlleva riesgo de ser castigado. Por supuesto, si ha actuado mal y nos lo confiesa sin mentir no significa que no le debamos castigar, sino que separaremos claramente lo que es un comportamiento inadecuado por su parte de lo que el niño significa para nosotros: le queremos por sí mismo, no por sus actos.

– No reaccionar de forma desproporcionada cuando mienta, siendo preferible reprenderle o comentar lo ocurrido en privado que hacerlo en público.

– Explicar claramente lo que esperamos en cuanto a cumplir normas y los beneficios que conlleva. Ello le permitirá entender bien la relación entre conducta y consecuencias.

– Fomentar oportunidades para que actúe de forma sincera. Nosotros confiamos en ellos pero deben ser honestos con nosotros.

– Guardar proporcionalidad entre la conducta y sus consecuencias. Tan inadecuado es castigar excesivamente una conducta errónea como premiar sobremanera una positiva.

– La mentira no siempre hay que castigarla; a veces es más positivo saber sus razones para mentir, de tal forma que podamos actuar para que comprenda lo valioso de la sinceridad. Aumentará nuestra confianza y al mismo tiempo su libertad y autonomía.

– Liberarse de actitudes neuróticas. Muchas veces reaccionamos con ansiedad ante la simple posibilidad de la mentira: “¿Habrá dicho o no la verdad?” Y cuando la mentira es descubierta, entonces se acosa al niño, se multiplican las preguntas y los interrogatorios, y, haciendo gala de una gran desconfianza, ya no se le cree, aunque diga la verdad.

*Fuente: www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil

Lili Orellana

Periodista, mamá y creadora del blog

www.cachorrofurioso.com 

Datos para mamá Opaline: Malcriar

inocenciaok

Una advertencia tan común nos atormenta enormemente ya que queremos darle a nuestro hijo sólo cosas buenas, por lo tanto cuando nos dicen que lo vamos a “malcriar” nos aterramos. Vamos a aclarar algunos puntos, especialmente para que lean bien y sepan que nadie va a malcriar a un hijo por acostumbrarlo a que sus necesidades afectivas y emocionales sean satisfechas.

Un bebe jamás se “malcriará” por sentir el amor o la cercanía de su madre, muy por el contrario: cuando la madre accede a calmar a su hijo y atiende su llanto, le enseña a que es amado y eso genera que los niños sean más seguros y sanos emocionalmente.

A los bebes no se les debe dejar llorar, fundamentalmente porque no pueden calmarse solos, su cerebro no tiene esa capacidad per sé, necesitan de otro para tramitar el estrés (igual como un adulto que recurre a un amigo en alguna situación angustiosa).

Este vínculo primario de los niños con sus cuidadores va a ser fundamental en el desarrollo de su personalidad, es simple: si no se sintió acogido será más bien inseguro y si no es atendido cuando llora sentirá miedo.

Y claro, cuando un niño llora y no es contenido, luego de un rato deja de llorar, el mecanismo que permite que se silencie se llama “desesperanza aprendida” y tiene que ver con que se calla porque aprendió que por más que pida lo que necesita nadie llegará y no obtendrá la satisfacción que requiere.

Muchas veces termina de llorar porque se cansa solamente. ¿No sería factible que un niño así como dicen “se acostumbra” a los brazos podría acostumbrarse así mismo a llorar’? La teoría no se sostiene entonces.

Nos fundamentamos en una contradicción porque el discurso indica que debemos ayudarlos a ser independientes, sin embargo, si crecen con carencias en la experiencia afectiva, en vez de constituirse independientes serán inseguros y dependientes en el futuro. Además de estar en una constante búsqueda de lo que no tuvieron.

Una conocida terapeuta argentina dice “nadie pide lo que no necesita”. Y Yo digo es imposible malcriar a un bebé por exceso de amor.

 ¿Quieres conocer más datos sobre la vida emocional y crianza de tu guagua?

Entonces no te pierdas los datos que voy a ir escribiendo en nuestro blog Opaline para que conozcas en profundidad lo que tu hijo necesita en cada etapa de la vida y así acompañar a todas las Mamá Opaline.

¿Tienes preguntas?

Puedes dejarnos tus dudas e inquietudes, acerca del desarrollo emocional de tu hijo o hija, bajo este post.

Además estaré conectada dos veces en el mes, para que conversemos de manera virtual sobre el desarrollo emocional de nuestros niños y niñas ¡Te espero!

Varinia Signorelli

Psicóloga Infantil & Femenina

www.supermadre.net